A Ale, mi futuro esposo
I.
Si hay una cualidad que marque al sexo gay es la de furtivo. Obviamente, la sexualidad es muy diversa, incluso dentro del grupo de los hombres que tienen sexo con hombres. Sin embargo, en la escena del ambiente gay es posible encontrar, con mucha más frecuencia de lo que uno quisiera, la posibilidad del sexo casual y anónimo. Un cruce de miradas en un centro comercial, un vistazo al urinario de al lado y, zas, las hormonas se disparan en una carrera por el orgasmo. Lograda la descarga – o la huida cuando se es descubierto -, el instante fugaz desaparece tan rápido como apareció (al igual que el compañero o compañeros de turno).
Si esto está bien o mal es algo que dejo a un lado, para concentrarme en los efectos psicológicos de este hecho. Primero ¿por qué? ¿por qué la apreciación general es que el sexo gay es algo como lo que describo? La respuesta sintética es: porque la sociedad ha dispuesto todo para no pueda ser de otro modo.
Desde pequeños, todos somos bombardeados con mensajes homofóbicos. Estos mensajes circulan en el imaginario social, reforzados y mantenidos por los medios de comunicación y transmitidos directamente por padres y cuidadores, primero, y por la escuela, después, a las nuevas generaciones. La mayoría de las sociedades, religión mediante, han establecido este veto al sexo no procreativo y, en especial, al sexo entre varones. Heterosexismo machista que le llaman.
Toda vez que este veneno es inoculado en las mentes en formación (y pienso acá en los mensajes maternales del tipo “¡Que asco! ¡Tener un hijo varón para que me saliera marico!” o en las tiernas amonestaciones paternas “¡si llego a saber que saliste maricón te mato a coñazos!”), lo demás resulta por lógica. La mayoría de los adolescentes se descubren heterosexuales y, con alivio, tienden a engrosar las filas de los homofóbicos, repitiendo los mensajes que recibieron. Para una inmensa minoría, ese veneno comienza a sentirse, distorsionando la autoimagen, deteriorando la autoestima y el sentido del valor propio. Al menos estos son los patrones generalizados.
“Soy enfermo, pecador, inmoral” sería la frase que, anidada en el plano de la identidad de los gays, expande sus ondas negativas a las esferas de las habilidades y destrezas (“no se cómo tener una relación sana”) y, por supuesto, a la de las conductas (“me voy a un sauna o me meto a un baño público cuando las ganas de sexo apremian”). Estos resultados anómalos sólo son posibles en el marco de una sociedad que tiene problemas para reconocer que los humanos somos hedonistas, es decir, que buscamos el placer y evitamos el dolor – como todos los seres vivos, por cierto; una sociedad que, como consecuencia, se olvida que la función inmediata del sexo es el placer – así lo ha dispuesto la naturaleza – y que el embarazo es un resultado útil a la procreación de la especie humana, pero no necesariamente en beneficio de esta sociedad globalizada, mucho menos para la ecología actual del planeta tierra.
Así las cosas, nos encontramos con jóvenes gays que han intentado “ser normales”; que han tratado de convencerse que la mariconada es solo temporal, que se han forzado a tener sexo con mujeres (incluso casarse y reproducirse), con los resultados que ya todos conocemos. Sin importar todo lo que el ignorante de Ratzinger diga o lo que algunas mujeres estúpidas y hombres desubicados digan y escriban, lo cierto es que el cuerpo tienes sus reglas. Si te gustan los del mismo sexo, te gustan . No hay para donde agarrar. Puedes pelearte con eso, puedes negarlo y seguirá allí, como ese monstruo que no has sabido domesticar y que, por cierto, no se domestica con terapias de conversión, so pena de que su ira se vuelva contra tí y te pase factura bajo la forma de una depresión severa.
Otros gays, por su lado, han intentado “normalizar” su supuesta anomalía y se han encontrado con la vigilancia extrema de la sociedad homofóbica. Es típico que los adolescentes y los adultos jóvenes, al sentirse atraidos por alguien, empiecen la tarea detectivesca de observar “qué mira” (si hombres o mujeres) en un intento por hacer el cortejo lo más seguro posible. La labor, como cualquiera puede imaginarse, es ardua, agotadora y no da garantías de que el cortejado no devuelva el gesto con un golpe o, peor aún con la exposición pública.
Con esto llegamos al meollo de la cuestión. Pareciera que todo en esta sociedad está dispuesto para que el amor entre hombres desaparezca y se reduzca a orgasmos asistidos que sólo pueden ocurrir fuera de la mirada social, en esos lugares donde la vigilancia de lo público falla. Por cierto, el acceso a Internet ha permitido sobrellevar un poco esta dinámica de exclusión aunque, vamos a estar claros, tener perfiles y cuadrar tires por internet en la comodidad del hogar es, usualmente, una versión light del chanceo en la calle. Suelen ser encuentros igual de furtivos y, por supuesto, tienden a ser anónimos y casuales (y si luego te veo en la calle ni me acuerdo).
En definitiva, habría una suerte de jerarquía fantástica – fantasmagórica habría que decir- para las sociedades que sostienen el imperativo de procrear:
- Sexo en el matrimonio, “como usted quiera pues no nos meteremos en eso. Imaginaremos que es sólo con fines reproductivos”
- Sexo pre o extramatrimonial, “que no se note por favor (acá están los moteles a dónde, con discreción, pueden ir)”
- Sexo entre hombres, “malditos enfermos, no se los permitiremos”
- Sexo entre mujeres… “¿qué vaina es esa, si las mujeres no tienen deseo sexual?”
- Lo demás (la expresión sexual de los trans, por ejemplo) está más allá de la comprensión; “grita fuerte y mata a esa cosa”
Condenados a las grietas, llega el momento en el que el sexo casual y anónimo se rutiniza para los gays. “Es a lo que nos han condenado, ¿no?”. Y allí, como si la canallada no fuese ya suficiente, aparece de nuevo la mirada ofendida de los homofóbicos: “¿Vieron? ¡están enfermos¡ No pueden tener una relación normal como nosotros?”. Y claro, de nada sirve el reclamo por reivindicar las uniones del mismo sexo. “No mancillarán nuestra sagrada institución”, pagándo y dándose el vuelto, los muy masturbadores.
II.
Así las cosas, lo mejor que puedo sugerir es tomar acciones directas. Independientemente de las luchas políticas, los espacios de libertad también se construyen en la dimensión individual, en lo privado. A partir de allí pueden extenderse, como círculos concéntricos, que permiten abrir espacios en lo social. Si me lo preguntan, es así como se logra que cualquier modificación legal o reivindicación política tenga asidero en la cultura: poniéndola en práctica en la vida cotidiana.
Este sería mi esquema sugerido para para los gays que quieren sentirse mejor:
1. Acepta que te gustan los hombres: puedes decírtelo como quieras; que eres gay, homosexual, maricón, invertido, raza superior… Puedes incluso no decírtelo, en cuyo caso necesitas lograr estar tranquilo contigo mismo antes, durante y después de tener sexo (Ese vacío que sientes al terminar ocurre porque tu sexo carece se sentido, se agota en la descarga fisiológica). Incluso si te parece enfermo o que es una fase transitoria, se honesto, al menos contigo mismo. Como dijo Carl Rogers, psicólogo famoso, “sólo cuando me acepto como soy es que puedo empezar a transformarme”.
2. Libérate de la condena de sólo permitirte sexo casual y anónimo. No se si dejarás de tenerlo, pues es fácil y algunos lo consideran excitante. Para bien o para mal, es ya una institución dentro del ambiente gay. En todo caso, estoy seguro que sí puedes tener más tipos de sexo. Puedes ampliar tu rango de acuerdo al siguiente esquema:
- Orgasmo: sí, lo sabemos, lo ves como un punto de llegada, pero te tengo una noticia: todo el jugueteo previo puede ser tanto o más satisfactorio que la eyaculación.
- Juegos sexuales preliminares: sea que haya penetración o no, hay muchas cosas que puedes hacer para expandir tu repertorio (besos, caricias, masajes, empiernarte, abrazos, entre otros). Deja que tu imaginación sea el límite y busca el tiempo y el espacio para tener relaciones sexuales más satisfactorias. Si leíste la primera parte de este post, sabes que es una trampa que te han puesto y que, ahora que tienes consciencia, queda de tu parte desarmarla. A eso me refiero con el término acción directa: haz precisamente eso que quieren evitar que hagas.
- Establecer una relación sexual de mayor duración en el tiempo: ten un compañero sexual (o varios si puedes manejarlo), atrevete a preguntar nombre, conocer los gustos y aficiones de esa persona. De eso se trata, que aprendas a tener sexo con personas, no a usar a otros hombres como dildos ambulantes. Claro, siempre habrá quien disfrute eso. Sólo recuerda, de lo que se trata no es de reemplazar sino de ampliar tus opciones. Puedes tener mucho más que sexo casual y anónimo o, para decirlo de otro modo, mereces mucho más que lugares oscuros y baños públicos.
- Establecer una relación afectiva: si sigues estos pasos graduales, estarás listo para ir más allá. Por supuesto, cada una de estas dimensiones es independiente y puede que quieras comenzar por acá. Sólo cuidate de estar bien claro respecto a lo que quieres y cuídate de elegir bien a la posible pareja. Lo que se desprende de todo lo que digo es que en el ambiente gay hay mucha locura desatada, mucha ambivalencia y conflicto, todo a raíz de la opresión homofóbica.
- Atreverse a amar: es la palabra forcluida, borrada de la mirada homofobica. Por eso hay quien dice que la homofobia es el miedo de un hombre a amar a otro hombre. Si estás enrollado por tu sexualidad lo sabes muy bien: no todos saben amar (ese amor condicionado de tus padres o cuidadores, con el chantaje emocional para que seas heterosexual puede llamarse de muchos modos, pero no usando la palabra amor).
Con esto llegamos al núcleo de este entuerto. Cursi como suena, la verdad de ese grupo más famoso que Cristo resuena a todo pulmón (v.g. “All you need is love”). Puedes verlo claramente reflejado en la película Brokeback Mountain. Amar es un riesgo para todos los humanos, y toma visos de riesgo mortal en el caso de los gays. Sólo por esto, digo yo, es necesario dar la pelea.









1) Felicitaciones porque vas a casar.
2) Diste en el clavo al final del post con eso del miedo a amar, muchos hombres homosexuales debido a la reputación que la sociedad o ellos mismos se han dado temen enamorarse de otro hombre porque creen que todo es un jueguito qe no durará para siempre.
3) Buenísimo el post, como todo tu blog hahahah
Bueno, no soy psicologo y estoy de acuerdo contigo en casi todo menos en un punto: creo que la cosa es mas complicada. Es como otro fenomeno de la comunidad gay en donde se juzga a los gays amanerados porque son los que le dan “mala fama” a la comunidad, puesto que dicen que son demasiados “salidos”…
Tal vez suene controversial lo que voy a decir aquí, pero si hay tal cosa como un gay “salido” y yo lo he visto y bueh… PERO, esto tiene una razón de ser. Imaginate a un hombre amanerado que desde niño ha sido acosado o ridiculizado o menospreciado por ser amanerado. Porque creo que de eso se trata todo, es decir, los gays masculinos no tienen tantos problemas de pequeños porque no se comportan como mujeres…
Entonces, por supuesto que esto hace un gran daño a la auto-estima y creo que algunos optan por defenderse de esto con una actitud de “soy super seguro”, pero que termina siendo “salido” ante los ojos de los demás. Entonces es como un circulo vicioso.
También podría verse en el caso de las personas transexuales, que a mi parecer, tiende a ser grupo de la diversidad sexual y de identidad mas ridiculizado; y algunos tienden a defenderse de esto (justificadamente) con una actitud de “no me importa lo que digan”. Pero que para los demás o para la cultura termina corroborando la idea de que los transexuales (y los gays amanerados) son exagerados y ridiculos…
Otra cosa que quería acotar y de nuevo aclaro que no soy psicologo, es que yo creo que mas que sexo, creo que si hay una busqueda de amor… tal vez como una forma de compensar el no haber sido aceptado de pequeño y el propio auto-rechazo. Claro esta, esto puede ser solo una variable de muchas otras…
Por supuesto, no digo que la baja auto-estima sea estrictamente un problema que padecemos todos los gays, pero creo puede tener peso siendo que, como dices tu, somos bonbardeados por mensajes desde la infancia. Y no solo es eso, si no tambien el trato con los padres. Creo que en general es un tema bastante delicado. Yo conozco casos en que el padre, ante la presencia de un hijo marico, puede volverse distante, desaprobador, violento… es todo un abuso y algo injusto para las personas que tienen que pasar por esto todos los dias de su infancia, adolescencia y hasta en la adultez…!
Y claro, siguiendo en la misma linea, cuando uno tiene problemas para sentirse valioso o problemas por sentirse inferior (porque lo que nos dice la cultura es que los heterosexuales son superiores a los hombres gays ya que estos no lograron llegar a constituirse machos exitosamente); uno tiene problemas para concebirse querido y ahí empiezan el caos. Una gran necesidad de amor y problemas con la estabilidad.
Bueno, espero no haber sonado demasiado loco o fuera del tema con mi discurso, pero mas o menos es lo que he observado en los demas y en mi…
SON UNOS MAESTROS!!!!!!!
Este artículo es una publicación de canalizadores de Jesús. No sé si crees en él pero ahí te lo dejo. Un abrazo.
En esta sección encontrarás respuestas de Jeshua a preguntas realizadas por los lectores.
¿Cuál es tu perspectiva sobre la homosexualidad?
No hay nada malo con la homosexualidad. La homosexualidad es perfectamente honorable y la forma en que ha sido retratada por varias tradiciones religiosas, como pecaminosa o dañina, se genera desde el miedo y el prejuicio. No hay nada malo con sentirse atraído por personas del mismo género. En realidad, la preferencia por el mismo sexo o el otro sexo no está tan fija y rígidamente dividida como muchas personas piensan. Ustedes pueden ser una persona heterosexual y en ciertas circunstancias pueden sentirse atraídos por personas del mismo sexo. Ustedes podrían sentir una conexión del alma que trasciende la forma física. En otras palabras: ustedes generalmente pueden ser heterosexuales, pero sentirse atraídos por alguien del mismo género porque hay una profunda conexión a nivel del alma. Hay una división resbaladiza entre la heterosexualidad y la homosexualidad en lugar de un límite fijo.
En las relaciones sexuales, lo que importa desde una perspectiva espiritual es cómo ustedes se conectan entre sí de alma a alma. Siempre que haya una profunda conexión, lo cual se caracteriza por el verdadero compañerismo y respeto mutuo, la cuestión de si ustedes son hombre-mujer, hombre-hombre, o mujer-mujer realmente no interesa.
Por supuesto, le importa al mundo si ustedes homosexuales. En muchos lugares alrededor del mundo aún hay prejuicio y hostilidad con respecto de la homosexualidad. Muchas almas que encarnan como homosexuales son totalmente valientes, porque ellos saben que tendrán que enfrentar el tema de mantenerse firmes, de ser diferentes de los demás y de tener que tratar con la hostilidad y la incomprensión. Puede ser una decisión consciente del alma experimentar esto, tanto el enfrentar y superar la herida emocional de ser rechazado y de volverse fuerte e independiente debido a eso, o el elevar la conciencia en la Tierra al hacer que las personas reflexionen sobre las definiciones tradicionales estrechas de mente sobre la identidad sexual. Un hombre homosexual, por ejemplo, puede mostrarle a la gente cómo ser hombre también puede fácilmente ir bien con ser sensible y artístico. Los hombres y mujeres homosexuales invitan a las personas a pensar diferente acerca de qué significa ser hombre o mujer.
Para los homosexuales que se sienten desgarrados y en conflicto con respecto a su naturaleza sexual yo les diría: no juzguen el modo en el que naturalmente se sienten, honren vuestra naturaleza y siéntanse libres de ser quienes son. Sean verdaderos a ustedes mismos, no se escondan. Otras personas podrían aprender algo de ustedes. Esposas o padres, quienes se sienten conmocionados y ofendidos si ustedes les revelan vuestra naturaleza, de algún modo serán tocados por vuestro coraje y honestidad, incluso si no lo muestran en la superficie. La verdad siempre libera a las personas. Permaneciendo verdadero a ustedes mismos se sanarán y serán una luz para los demás.
Muy interesante. Canalizadores de Jesús, jejeje, qué diría Benedicto!
Hola! Me ha gustado muchísimo el artículo. En general, es así como me siento, el tema de la baja autoestima, el confinamiento a espacios donde no llegue la mirada pública, el silencio de mis sentimientos u opiniones por aquello del chantaje emocional: “te quiero y acepto, pero quizás sería mejor no exponerte mucho, no hacerte ver mucho, no hablar mucho, no aclarar mucho, es por tu bien claro”.. Sin embargo, en mi caso la cosa no es tan exactamente como se relata en este texto, por lo demás sobresaliente.
A pesar de que me identifico con los postulados básicos que mencionas acá, en mi caso, el resultado no ha sido el de la aceptación del sexo casual (y por ende del chanceo, saunas, entre otros espacios) como salida o “disolvente” de la situación. El confinamiento del que hablaba no se refiere en absoluto a los bares de ambiente, al “e-chanceo” u otros lugares, sino al confinamiento dentro de mi mismo, pues tal vez en mi caso el ejemplo de represión ha adquirido proporciones muy grandes. Me sudan las manos al escribirlo, de hecho. Asimismo, supongo que la auto aceptación es como a medias.
En ocasiones sí he chanceado, y sí me he ido a la cama con alguien casual, pero no me ha despertado el morbo suficiente como para mantener una erección por demasiado tiempo. Me asalta la culpa, el malestar, el sentirme inferior, ciertamente, que el otro que sí se va a la cama con alguien casualmente, seguro de lo que está haciendo. Cuál opción es la más correcta? me pregunto siempre.. Supongo que soy del tipo más bien sentimental, o no sé, pero el caso es que tiendo a rechazar a personas que usen perfiles tipo manhunt, o que chanceen (a pesar de que yo lo haga), o que vivan su sexualidad como mejor les parezca. Tiendo a sentirme culpable si soy pasivo únicamente, como si la penetración fuese una demostración de poder..
Me disculpo por ir tan allá, no pensaba escribir todo esto, pero me salió. El caso es que, si bien muchas de estas cosas se parecen a tu descripción, creo que existe una diferencia fundamental en mi caso, y supongo que en muchos casos: no todos terminamos asumiendo con naturalidad esta sexualidad impuesta, que supone el sexo casual que describes acá. Muchos lo asumimos con tremenda culpa, cómo puedo explicármelo desde la psicología? Sí que hay una explicación, pero necesito encontrarla. No se puede vivir sintiendose tan culpable de ser quien se es..
De verdad qué buen artículo, quedé reflexionando muchísimo, de seguro querré seguirlo reflexionando y leyendo más sobre este asunto. Un saludo!
Hola Andrés,
Para que sigas reflexionando (y liberándote de lo que tengas que liberarte) te dejo este otro artículo que acabo de escribir: http://chamanurbano.com/2011/08/17/como-mejorar-tu-sexualidad/
Lo hice justo despues de leer tu comentario. Por cierto, me queda otro tema pendiente, el de los perfiles sexuales de los gays. La universidad de Quebec en Montreal (UQAM) hizo un estudio interesantísimo sobre los perfiles sexuales de los gays: tú caerías en el grupo de los que buscan intimidad. Te debo la información completa, que pondré en un próximo post. Esa investigación se usó para diseñar talleres para mejorar la vida sexual de los gays a lo largo de Canadá y, adivina, yo era uno de los facilitadores.
Gracias por recordarme de eso y por compartir tus experiencias. No hay nada que disculpar y sí mucho que agradecer. Todos en mayor o menor medida pasamos por momentos como los que cuentas. Es lo más común, es lo más humano. Sólo que nos han enseñado a callarnos (y como consecuencia a sentirnos como bichos raros). Verás que en corto tiempo, leeras tus líneas y todo te parecerá tan distante que te descubrirás pensando “¿y yo estaba tan enrollado?”
¡Abrazos!
Eehhhh enhorabuena por el matrimonio!!! Deberias escribir algo sobre lo que entiendes de esta institución ¿institución?…Me has dejado pensando otra vez sobre los homosexuales y el sexo ocasional en espacios publicos, o semi-publicos. ¿Cómo lo hacen? ¿Cual es la importancia del lenguaje en este ambito?¿por qué para los heterosexuales es tan importante el cortejo?¿O es sólo importante para las mujeres?¿ es cultural, o biologico la importancia que le damos al cortejo? En fín, Gracias, por poner las neuronas a trabajar. Un besito