A Hugo: ¡Gracias! Tocaste un botón y se drenó un absceso. La igualdad es un ideal ético-regulatorio y un presupuesto teórico para el ejercicio de la democracia pero, al menos en Venezuela, es solo un mito para encubrir la opresión y la discriminación.
HUMANOS, DEMASIADO HUMANOS
Como estudiante universitario de pre y postgrado, recibí de casi todos los profesores dedicación y profesionalismo; quizás uno o dos demasiado mayores y desactualizados (chochos, podríamos decir) y tal vez no más de dos “piratas” que, por supuesto, ya no estaban dando clases después de su primer contrato (¿será este el caso del “Dr.” Lava). En este sentido, es cierto, no se puede generalizar lo malo; el balance es que la universidad en Venezuela sigue formando buenos profesionales.
Sin embargo, al menos dos episodios me pusieron al tanto de cierto problema en la formación humana de algunos profesores. El primero, una profesora que, con todo el convencimiento del mundo nos decía en clase, y como parte de su enseñanza, “es que un homosexual no puede ser profesor de educación preescolar o básica”. El segundo fue mucho peor; pues se basa en el abuso y la falta de respeto hacia los estudiantes: una supuesta eminencia de la salud mental en Venezuela espetó en clase, mientras colocaba el dedo índice de su mano izquierda simulando su pene, “es que si yo me pongo detrás de un hombre, él da un paso hacia adelante” y señalándome a mí prosiguió “bueno, no en el caso de él, que más bien daría un paso hacia atrás”.
Considerando que en aquel momento yo no estaba fuera del closet, se evidencia acá una de las características de la homofobia en Venezuela; no se limita a castigar a los que osen disentir abiertamente de la tiranía heterosexual, sino que busca, activamente, desenmascarar y corregir antes de que la salida del closet ocurra. Entonces, por un lado, la universidad transmite información técnica útil y enseña destrezas profesionales valiosas. Por el otro, y en tanto subtexto de la cultura venezolana, genera y reproduce el ya tradicional rechazo a la sexodiversidad.
El tiempo pasó y me llamaron para dar clases e investigar, justo allí, en el mismo sitio donde estos eventos habían ocurrido. Paradójicamente, fui recomendado por la misma persona que, tras mi salida del closet, trabajaría activamente para que yo renunciara. Debo admitir que al principio había “mucha fe puesta en mí”. El asunto es que el tiempo pasa, y no casarse es un alerta que espeluca a quienes se preocupan por la moral y las buenas costumbres. Peor aún, tuve el tupé de ponerme desafiante: empecé a hablar de sexualidad.
Parte del título del post anterior -homofobicos de antaño versus nuevas generaciones progresistas- da cuenta de mi conclusión respecto a lo que está pasando en Venezuela con los derechos de la sexodiversidad. Yo dí en el clavo: los estudiantes comenzaron a interesarse en el estudio de la conducta sexual y, específicamente, en la homosexualidad; diferentes grupos universitarios me buscaban para que los entrenara en prevención del VIH y del SIDA; algunos colegas progre me sugerían temas y me apoyaban a seguir publicando.
Esta es mi imagen de la corrección política de las universidades:
- Profesores de metodología que daban cualquier cantidad de razones absurdas para que se siguiera manteniendo el sesgo heterosexista en las investigaciones. Algunos de ellos dejando en claro que no tenía nada que ver con homofobia pero que, desde que llevo este blog, no quieren saber nada de mí.
- La “sugerencia” para que una electiva dejara de llamarse Intervenciones Psicológicas en el área del VIH y tuviese un nombre menos sucio: Psicología de la Salud. Con esto, una materia importante, útil y necesaria que los estudiantes buscaban dejó de impartirse. Por cierto, la escozor frente a la palabra VIH era impresionante, al punto de sentarme y decirme “no hables más de VIH en la universidad”. Otros sí podían pero yo, no.
- La desaparición de la vida académica o, por lo menos, la confinación a la mediocridad de profesores de los que se colaba -por un email mal enviado, por una foto incriminadora- algún indicio de su vida sexual no heterosexual.
- El terror o, en su defecto, la falta de conciencia comunitaria de profesores de cualquier facultad que, para mantener su estatus y seguir avanzando en su carrera, deben suprimir un aspecto importante de su personalidad o invertir mucha energía para que su doble vida se mantenga así.
- La evaluación de CV en Consejos de Escuela que incluye comentarios como “pero a esta profesora no podemos contratarla: es lesbiana”.
- Y la guinda de la torta, la confirmación de que lo más amenazante para la “gente decente” es que un gay no se dedique al estilismo: una bizarra “conversación amistosa” sobre… la verdad nunca me dijeron exactamente sobre qué. Un profesor respetable, suerte de mentor en uno de los proyectos que llevaba se sentó conmigo -me sentó frente a él, escritorio mediante, más bien- y empezó a dar vueltas alrededor de “algunos estudiantes han venido a quejarse conmigo de ti”. Nunca logré que nombrara el elefante blanco de mi vida privada; sólo que cortara toda posibilidad de diálogo diciendo: “sería muy triste que tuvieramos que cambiar el pensum de la escuela para prescindir de ti”. (Los que conocen la política sucia de la institución saben que el cambio de pensum es una oportunidad de cambiar el nombre de una materia y, con esto, deshacerse de los profesores a los que no puede botarse por las vías directas). Esos estudiantes imprecisos que se quejaban nebulosamente de algo, resultó ser la petición de la ya famosa profesora que me tenía en la mira desde hacia tiempo, la cual le pidio como favor personal al respetable profesor que me llamara a botón.
Ahora bien, ¿cuál era el problema conmigo? Aún me lo pregunto. Lo único que da sentido a la historia son 4 puntos:
- Yo acababa de publicar un libro.
- Me acababan de dar un Premio Nacional de Investigación.
- Los estudiantes mostraban obvio respeto y admiración por mi labor.
- ¡Ups! Era un gay el que estaba haciendo todo esto.
Bien visto, detrás de esta novela barata sólo había una persona con poder que, cada vez que podía, mandaba a alguien con alguna sencilla misión; de manera aislada era sólo un comentario, una observación, una amenaza; en conjunto, la estrategia para sacarme de la universidad. Lo logró, por cierto. Le entregué mi carta de renuncia y, casi sin mirarme, solo dijo OK. Fin de mi carrera académica en ese lugar.
Esa es mi percepción de la corrección política que reina en la universidad y en la clase media venezolana. No me extraña, pues no es nada nuevo; es el mismo doble discurso, la doble moral, el doble estándar de una cultura que valora las apariencias, por encima de todo.
De tener el grado de conciencia que tengo ahora, quizás hubiese actuado de otro modo. Con la profesora que pensaba que los homosexuales no podían hacerse cargo de los niños tuve la oportunidad de tener una conversación, muy sanadora para ambos, creo; me pidió disculpas y me explicó cómo había aprendido a ser homofóbica, en la misma universidad por cierto. “Eran otros tiempos”, reconoció. Sin embargo, con aquella respetable dama de mirada severa, artífice de la persecución que reseño, estoy seguro que conversar no hubiese funcionado. Me la imagino negando todo lo que digo y que, confrontada con todos sus emisarios y las acciones concretas, es decir, con toda la evidencia en la cara, diciendo algo como “bueno, yo no maté al niño, sólo le impedí que comiera”. Y, aunque no estoy seguro de si esto es un residuo de pensamiento de oprimido o existencialismo puro y duro: sí, yo renuncié; renuncié porque ya no me calaba un entorno tan tóxico y sin futuro para mí. Desde mi posición en aquel entonces, no había otra cosa que pudiese hacer (¿grabar las conversaciones, quizas?).
EL CASO DEL “DR.” LAVA: UN ACONTECIMIENTO
La situación en Venezuela es la de un profundo choque generacional, un clash como dicen los gringos. Hace falta mucho diálogo para reestablecer continuidades y el problema es que las generaciones previas no están dispuestas a este diálogo; se sienten en la verdad y en el derecho de anular al otro. En este sentido, si coloco mi caso como ejemplo es porque muestra muy bien como un solo dinosaurio con poder puede cerrarle el paso a muchos mamíferos.
Por eso me parecen interesantes las formas de resistencia que surgen gracias a las nuevas tecnologías. Es obvio que los alumnos en el infame video, aunque lo intentan, no tienen los recursos para hacer frente al abuso de poder. Por esto dudo mucho que los canales regulares, al menos en casos relacionados con homofobia funcionen. Fue precisamente una profesora de una Escuela de Derecho la que me contó como a ella también la sentaron para amonestarla por “pervertir a las juventudes” con eso de los derechos humanos de los sexodiversos. Ella, por cierto, es heterosexual.
Asi las cosas, es cierto, lo ideal en el caso del “Dr.” Lava hubiese sido hablar con él (aunque claro, podemos imaginar su reacción a partir del video), mandarle entonces una carta, esperar su respuesta, etcétera. El asunto es que “y si, y si… si mi tia tuviera manubrios sería bicicleta”. Lo filmaron, se generó un movimiento comunitario interesante y, si es cierto que lo destituyeron, el colectivo LGBT en Venezuela ha logrado su primera victoria política. Ningún otro intento previo tuvo un desenlace positivo para el colectivo; Oswaldo Reyes se postuló a la constituyente, Romelia Matute propuso dos líneas -solo 2 líneas- para el artículo 8 de la Ley de Equidad de Género y una indignación desproporcionada, y las acciones consecuentes, han hecho que Venezuela sea, hoy por hoy, el último país de la región en materia de derechos de los sexodiversos. Se confirma lo que para mí es una regla: las libertades no se dan, se toman.
Entonces, no es de extrañar que, visto en retrospectiva, esa filmación de dudosa reputación ética tenga un valor muy alto y positivo, el menos en términos del desarrollo comunitario de un colectivo sistemática y explicitamente oprimido (ojo, me refiero sólo a esa filmación, pues no estoy diciendo que sea bueno empezar a grabar a todos los profesores con la intención de joderlos). Estoy casi tentado a decir que este hecho ha sido un punto de quiebre en la historia LGBT en Venezuela, pero se que sería un engaño; es, mas bien, la gota que ha rebasado el vaso en un año de lucha y denuncia de los atropellos donde, hasta ahora, no había ningún cambio en el trato hacia los sexodiversos.
Siendo honesto, me preocupan las consecuencias del video para la vida de Pedro Lava. Es muy fácil pasar de víctima a victimario (vean a los chavistas radicales) , convirtiendo esos minutos de loca pasión en el estigma que podría acabar con su vida, así como el rechazo de la homosexualidad sigue acabando con muchas otras. Sin embargo, no hay acción social que sea “pura”; todas tienen elementos positivos y negativos. Al menos desde mi perpectiva, bastante interesada debo decir, esa filmación a escondidas ha sido muy buena (lo que no significa que otras lo lleguen a ser).
Despues de todo lo sucedido, creo que el camino por la reivindicación de derechos LGBT aun sigue en sus comienzos. Los raros andamos con una satisfacción difícil de explicar, la cual tiene que ver con una señal de que podemos generar cambios; esperanza, que le llaman. Lo que comenzó como la osadia cobarde de un estudiante, es ahora la sensación de empoderamiento de miles -literalmente miles- que ahora tienen un poco mas de fuerza para expresarse. Lo digo yo, que nunca pensé que escribiría aquel capítulo nefasto de mi historia.








Bueno, yo soy heterosexual pero tengo círculo de amigos y amigas homosexuales a quienes quiero y respeto. Uno es el padrino de mi hijo. El profesor de derecho, a pesar de sus críticas tiene un tonito de voz medio “raro” ¿No les parece? Tiene en el año 2000 demanda para visitas supervisadas a su hijo (y el niño se negaba a ver a su papá). Tiene en tribunales de los Teques demanda por Maria Luisa Montilla, en Marzo del 2008 por agredirla física y psicológicamente (el caso fué sobreseído porque la amenazó).
Interesante los argumentos “explayados” en algunos foros para defender lo indefendible. Tal actitud recibe el nombre de “sofisma”. No hay manera posible de defender, en pleno siglo 21, la actitud de este caballero. Un consejo sano, vean de nuevo el video, luego reflexionen sobre alguna manera posible, justificada, racional, de argumentar a favor del flamante catedrático de derecho romano. Defiendan tambien su erudición, a ver: Adriano (76-136 AD), Antinoo (110-130 AD), Ovidio (43 BC-17 AD), Virgilio (70-19 BC), Marcial (40-104 AD), Heliogábalo (203-222 AD)… ¿Les suenan estos “caballeros”? Estos fueron grandes personalidades romanas ¡HOMOSEXUALES! Adriano y Antinoo fueron amantes. Heliogábalo se caso dos veces vestido de mujer. El historiador inglés Edward Gibbon (¿les suena “Historia y caída del imperio Romano”?) afirmó que sólo al emperador Claudio, de los doce primeros emperadores, era al único que le gustaban exclusivamente las mujeres…
Eran castigados con la muerte los romanos “libres” que se dejaban penetrar, pero era totalmente “legal” si el penetrado era un esclavo o siervo. Doble tarjeta amarilla equivale a una roja ¡Expulsado! Por intolerante medieval y por ignorante…
Gracias por la dedicatoria Chamán. Lo primero que te comento es que por fin me entero de la historia completa de tu tránsito por la universidad que tu y yo conocemos muy bien. Es una historia dolorosa pero que no me sorprende. Quizás sería bueno que los lectores supieran que se trata de una universidad católica y conservadora y que como tal, aunque ha cambiado, lo ha hecho más lentamente que otras universidades nacionales. Claro está que eso no justifica, pero explica.
Hay otra cosa que quería comentarte sobre el tema de la corrección política (o no) en nuestras universidades. Me da la impresión de que las facultades de derecho, no importa de que universidad, suelen ser más conservadoras (tanto estudiantes como profesores) y cambian más lentamente que otras facultades. En dónde estoy yo (sociología) un evento como el de Lava habría terminado probablemente en tragedia. Pero bueno, no es para rasgarse las vestiduras diciendo que en MI escuela y en MI universidad no pasan estas cosas. A lo mejor y hay algún loco que dice barbaridades y nadie se entera.
El tema de la grabación y publicación del video vale la pena discutirlo más. Yo la verdad no sé como habrían reaccionado las autoridades de la U Santa María si les llegan unos estudiantes quejándose del Lava. Para empezar: no es de las universidades más prestigiosas del país (por decirlo delicadamente). De modo que no sé si fue lo correcto colgar el video en internet. Tampoco sabemos la historia claro, a lo mejor y los estudiantes agotaron las instancias y luego decidieron grabar y colgar ese video. No sé, no tengo opinión clara aún sobre este detalle del asunto. Lo que tu dices me hace pensar. Seguiré leyendo opiniones y pensando.
Saludos
Mi querido Chaman, estoy verdaderamente conmovida con el capítulo de tu historia que hoy escribes a propósito de los trapos sucios de la academia venezolana. Además de tristeza por tanto maltrato que recibiste, siento vergüenza, mucha vergüenza por saber que personas inteligentes y sensibles a las problemáticas sociales, sean tan insensibles y crueles hacia las personas sexodiversas o que simplemente se atrven a vivir de modo diferente.
Como siempre, cuenta con mi apoyo, en este momento desde la distancia.
Un abrazo.
“Venezuela es como un cuero seco, que se pisa por un lado y se levanta por el otro”. Guzmán Blanco
Gracias por tu testimonio. Me había llegado uno que otro comentario aislado, pero nunca me imaginé que había sido un trabajo de cacería tan voraz. También sé que no has sido el único en esa institución.
El profesor Pedro Lava fue suspendido, lo han visto paseando por la Universidad con una actitud de que él no ha hecho nada malo. No sabemos cono manejarán su situación laboral, pero nos estamos asegurando de que no vuelva a dar clases.
Las nuevas generaciones están reaccionando. Siempre soñé con grupos de gays y lesbianas en las universidades, al estilo de los años 80 en EEUU. Aquí hubo un primer intento con CONTRANATURA de la UCV, pero no es un grupo puramente GLBT. El primer intento oficial ha sido Diversidad Sexual USB (DSX USB) en el 2007, que ha sido apoyado por profesores. Ahora existe Diversidad Sexual UCV que está inscrito como grupo de extensión. Este fenómeno se está extendiendo por varias universidades de todo el país que esperemos empiecen a debatir el tema, a hacer foros, ciclos de cines, etc,..