Por sus frutos los conocereis (Mateo 7:16)
El autoengaño: “no somos racistas”
Cuando daba clases, solía usar este ejercicio para que lxs estudiantes tomaran conciencia de la diferencia entre “yo quiero pensar que soy” y “yo en realidad soy“. Quien lee puede seguirme para saber si, como la mayoría de mis estudiantes (y mucho me temos, lxs venezolanxs en general), se autoengaña en algunos puntos cruciales.
Yo comenzaba diciendo “levanten la mano lxs racistas” y, por supuesto, nadie se apuntaba. Dependiendo de mi ánimo, lxs atizaba más, o menos – “¡ahora me van a decir que no son racistas!”- a lo que, por supuesto, empezaban a replicar.
Así propiciaba una conversación acerca de prejuicios, discriminación y, para ceñirme al programa, enmarcaba la discusión en el tema de los valores, las actitudes de ellxs, futuros profesionales, con la filosofía de la práctica psicológica.
Caldeado el auditorio, les hacía las preguntas de fuego (tómen en cuenta que daba clases en una universidad privada y, sí, los centros privados tienden a ser muy diferentes de los públicos; en general, los primeros están muy privados de contacto con la realidad venezolana):
- Levanten la mano las señoritas que tienen como prometido a un negro.
- Levanten la mano las muchachas que buscan activamente un novio negro.
Nunca vi una mano levantada a esta u otras preguntas por el estilo y, la verdad, sólo tuve un estudiante de piel de ébano, con quien he hablado de las frustraciones relacionadas con ser encasillado en estereotipos.
Por cuestiones de tiempo nunca podía llevar el ejercicio hasta dónde me hubiese gustado. Sin embargo, sabía que mi objetivo se cumplía cuando veía las caras de lxs estudiantes ante mis preguntas de cierre:
- ¿No les parece raro que en una sociedad marcada por el mestizaje, donde se supone que no hay problemas raciales, ninguno de ustedes considere que “ellos” son iguales al resto? Ellos están fuera de su mundo, ¿no?
- ¿No son sus acciones una forma de exclusión y discriminación?
No hacía falta recordarles el viejo proverbio, pues es algo que, estoy seguro, llevan grabado en el tuétano.
EL DESCARO: “NO A LA DIVERSIDAD SEXUAL”
Todo este preámbulo es porque en estas semanas he estado pensando en lo obvio de la discriminación hacia lxs sexodiversxs en Venezuela. En el caso del racismo, y a fuerza de mentiras que nos decimos constantemente, el asunto tiende a pasar desapercibido (para “lxs blanquitxs”, por supuesto). Sin embargo, en el caso del los gays la situación es tan estridente que a veces me pregunto cómo es posible tanto odio hecho práctica cultural.
No voy a entrar en explicaciones; pasemos directo a las preguntas de fuego, esta vez con comparaciones y aclaraciones.
- Al final, la única diferencia entre un gay y un heterosexual es sólo el sexo de su pareja. De manera que lxs sexodiversxs pueden ser, como el resto del mundo, productivxs y valiosxs. En este sentido, la primera ministra de Islandia, ya lo he comentado antes, es lesbiana; de hecho, es la política más querida y popular en ese país.
¿Cuántos homosexuales (abierta y declaramente gays) queremos y respetamos en Venezuela? ¿Cuántos políticos venezolanos tenemos que hacen carrera siendo abiertamente homosexuales?
- Por nuestra historia de opresión, los sexodiversos asumidos tendemos a tener un elevado desarrollo de la conciencia social. El gobierno de Canadá, por ejemplo, ha reconocido esto en 2007, otorgando la Orden de Canadá -la más alta distinción que se pueda dar a un ciudadano en este país- a uno de mis héroes, Brent Hawkes, por “una vida de servicio distinguido en o hacia una comunidad, grupo o campo de actividad en particular”.
¿Cuántas personas abiertamente gays han sido reconocidas por su trayectoria en Venezuela?
Pero bueno, vamos a ponerla facilita: en Israel hay cantantes exitosos abiertamente gays, en España hay políticos exitosos abiertamente gays…
¿Hay en Venezuela una sola persona que reuna ambas condiciones, ser abiertamente gay y, a la vez, ser exitoso?
Lo más cercano era Boris Izaguirre quien, según las malas lenguas, se fue del país para ser lo que es, un gay exitoso, y no sufrir la sentencia que su país, profundamente homofóbico, le ofrecía: ser un simple mariquito.
Yo conozco algunas personalidades gays venezolanas (no se asusten), quienes son respetadas porque su sexualidad se encuentra borrada de su puesta en escena social o, en el peor de los casos, es tan difusa que “de eso no se habla”. Más aún, es probable que su éxito termine en el momento de disipar ese secreto a voces.
En resumen, salir del closet en Venezuela termina siendo, como he dicho en algún otro lugar, un suicidio. Esas personalidades enclosetadas, quizás tienen un sentido de supervivencia más alto, se esconden para que sobre ellos no recaiga la sospecha, esa que sirve para perder empleos, para cerrar puertas y, en el peor y frecuente caso, morir víctima de un crímen de odio.
En Venezuela “se puede hablar de ellos”, “se les puede analizar” (siempre desde categorías que los anulan) pero no se nos permite tener voz propia. No una voz propia exitosa, en todo caso. A los gays se les presiona para llevar su vida en bajo perfil mediante acciones muy concretas. Así pueden luego aparecer heterosexuales ignorantes que gritan a viva voz “¿qué aportan esos a la sociedad?”, como si nuestra vida tuviese que justificarse porque no nos reproducimos.
Así, los gays enclosetados, fracasados, enrollados, mutilados en su identidad sexual tienen una función muy importante en Venezuela. Sirven para mantener los mitos negativos en torno a nosotros. Por cierto, los homofóbicos trabajan activamente para que esta sea la norma.
En este escenario tan terrible, que coloca a lxs venezolanxs al mismo nivel que lxs fundamentalistas en los paises islámicos, hay un destello de esperanza, al menos para que la injusticia no quede impune; para que, por lo menos, lxs homofóbicxs terminen avergonzándose de sus actos:
El Mercosur aprobó estudios y campañas sobre la diversidad sexual por propuesta de la Red LGBT.
Venezuela cada vez más sola en sus delirios y sus creencias de colonia medieval, en una región que, definitivamente, se mueve en otra dirección.









Saludos, Carlos. En estos días trabajaba en una investigación sobre el tema de “las identidades” (en relación con lo cultural), y me encontré con un concepto que creo que puede enriquecer (extrapolándolo), las visiones de esta discusión que planteas. El concepto es el de la “IDEOLOGÍA DEL MESTIZAJE”, que signa idílicamente, las sociedades latinoamericanas (la venezolana, por consiguiente) desde la primera mitad del siglo XIX hasta la última década del XX. Por qué uso el término “idílicamente” con acento sarcástico…. Pues bien, el hecho de que felizmente nos auto-reconociéramos como países (sociedades) mestizas, representaba también, una estrategia vital para la INVISIBILIZACIÓN de la diversidad. Recordemos también que en términos de ejercicio de la ciudadanía, la coexistencia de identidades diversas, implica (a partir de un manejo a la ligera del modo en que se establecen las relaciones de poder entre ellas – las identidades diversas, quiero decir -) que la DIVERSIDAD tienda a transformarse en DESIGUALDAD. Por ello, para los distinos grupos que han detentado el poder, resulta imprescindible proclamar que “todos somos iguales ante los ojos de dios”.
Creo que por allí hay, también, un largo camino para recorrer, y que esa IDEOLOGÍA DEL MESTIZAJE debe ser profundamente revisada, pues forma parte de nuestro imaginario colectivo, y en nuestra escala de valores ocupa un lugar protagónico en el compartimiento de “lo bueno, lo correcto, lo que ayuda a entendernos como sociedad”. Finalmente, entonces, con la mejor de las intenciones, y al más clásico estilo de la Teoría de la Conspiración, un día despertamos boquiabiertos diciendo: “Nadie sabe para quien trabaja”.
Donde están los aborígenes Venezolanos que son los eternos olvidados y discriminados por todas las generaciones de venezolanos.
Discriminamos por motivos de raza y cultura, tanto si eres negro o de origen indígena (no tengo estadísticas, pero buena parte de nuestra población es afrodescendiente), también por orientación sexual, por nivel socioeconómico, y por género.
Y es muy cierto l@s homosexual@s exitos@s se quedan en el armario, tal vez por temor a perder prestigio y reconocimiento social como producto de nuestros prejuicios.
Carlos, sin embargo creo que está habiendo una ligera diferencia y algo de avance, esto podría llegar a ser diferente en algunos años. Ya Boris Izaguirre es aclamado en nuestro país, ejemplo de ello es que lo hayan traído con bombos y platillos a animar el Miss Venezuela. Y todo el mundo aquí sabe que el está casado con otro hombre. Y lo dice en los medios.
Nuestro, ahora, patrimonio nacional Osmel Sousa también es públicamente homosexual y ya lo dijo en Venevisión, cosa que hace unos meses jamás se hubiera transmitido. Al igual que el cantante Enrique Divine se ha dado el gusto de hablar abiertamente de él, en los medios… Otro ejemplo es que en una de nuestras telenovelas del canal 4, se está tratando el tema de la transexualidad, y el escritor es ganador de un premio Herralde a la literatura, entre otra larga lista de ejemplos.
Creo que estos son suficientes para poder afirmar que sí se están dando pasos importantes para hacer saber a todo el país que existimos y que hacemos cosas valiosas…
Saludos
Sólo quería agregar dos categorías más en nuestra lista: edad y religión. Tanto niñ@s como personas de la tercera edad son muy poco consideradas en nuestra sociedad.
Ojalá cada vez haya mas reconocimiento a todas las personas indistintamente de cualquier condición.
este es mi correo escribanme gustadolfo26@hotmail.com
La discriminación no es más que el miedo a lo que no conocemos. El temor a no saber cómo piensa, cómo vive o cómo siente el que tenemos al lado.
Cuántos hombres heterosexuales temen encontrarse rodeados de homosexuales por miedo a ser sodomizados? Tal vez esta pregunta parezca muy básica y de hecho hasta ilirante, sin embargo es cierto que muchos hombres heterosexuales piensan que los homosexuales son personas viciosas que en cuanto vean a su víctima, serán capaces de convencerla o de forzarla para sodomizarla.
Ésta es una de las causas, por las que los homosexuales son discriminados en las sociedades en general, el miedo.
Lo que no saben, y probablemente ni siquiera sospechan, es que entre sus familiares y amigos más queridos hay homosexuales, aunque abiertamente no lo digan.
Otro tópico es el de pensar que la homosexualidad es una enfermedad. Sin embargo, no es un pensamiento real éste. Si fuese real, ¿por qué discriminar a un enfermo, cuya enfermedad además no es contagiosa? ¿O es que temen contagiarse? Esto nos llevaría a concluir una nueva causa de discriminación: la ignorancia.
Otra frase típica es la del discriminador oculto, que trata la homosexualidad como una “opción sexual” de cada individuo. Y yo digo ¿Una opción? Yo en ningún momento elegí ser homosexual. ¿Quién en su sano juicio y viviendo en una sociedad como ésta elegiría disfrutar sexualmente de personas de su mismo sexo, sabiendo que únicamente le traería problemas y tener que estar siempre ocultándose del mundo?
No, no se trata de una opción. Nadie elige que le gusten los helados de fresa en vez de los helados de chocolate. Simplemente es así. El homosexual no se educa para ser homosexual, nace homosexual.
Esta sociedad hipócrita en la que vivimos prefiere que un homosexual se oculte bajo la imagen de una familia con esposa e hijos. No importa si esa familia realmente es mentira, o si sufrirá por llevar una vida que no le corresponde, lo importante es que no se sepa que a un hombre le gusta otro hombre, o que a una mujer le gusta otra mujer.
Si para el hombre homosexual, el mundo ya es difícil, para una mujer ya no habría palabras para expresar lo que es el mundo.
Hace unos días vi una película llamada <>, basada en una novela, de verdad me impactó. Básicamente se siente que cada palabra que dicen los familiares es una condena respecto a los homosexuales, es un clavo más para la caja. Y un niño escuchando esas cosas desde pequeño entonces le tiene PAVOR a descubrir que podría ser un <>, e incluso por ese mismo miedo acusando a otros homosexuales <> aunque en el fondo pudiendo saber que es homosexual y temiéndole a esa verdad.
Entonces se pone uno a pensar: <>. Evalúa uno que es peor: pasar una vida aparentando algo que no eres (algo realmente indeseable para una persona); o pasar una vida siendo rechazado por <> sociedad.
Hace unos días vi una película llamada “Plegarias por Bobby”, basada en una novela, de verdad me impactó. Básicamente se siente que cada palabra que dicen los familiares es una condena respecto a los homosexuales, es un clavo más para la caja. Y un niño escuchando esas cosas desde pequeño entonces le tiene PAVOR a descubrir que podría ser un “degenerado de esos”, e incluso por ese mismo miedo acusando a otros homosexuales aunque en el fondo pudiendo saber que es homosexual y temiéndole a esa verdad.
Entonces se pone uno a pensar: “¿valdrá la pena?”. Evalúa uno que es peor: pasar una vida aparentando algo que no eres (algo realmente indeseable para una persona); o pasar una vida siendo rechazado por “tu” sociedad
Gracias por comentar. Vi la escena final, la de ella pidiendo que miraramos alrededor cada vez que dijeramos amén; un niñx puede estar escuchando. Te va a gustar un documental que estoy haciendo. Mantente en contacto. Espero ponerlo en línea para el día del Orgullo.
estoy de acuerdop con los gay
LA DISCRIMINACION MENTAL Y PSIQUICA EN EL SER NUNCA SE ACAVARA, SIGLO TRAS SIGLOS, GENERACIONES TRAS GENERACIONES, ASI SEA EN LOS SIGLOS TRES MIL CUATRO MIL Y A MEDIDA QUE EL MUNDO SE DESARROLLE Y EVOLUCIONE, EL SER SE VERA DIVIDIDO, MALTRATADO, ABORRECIDO, ODIADO POR LOS DEMAS, ESTO TENDIENDO A DEPENDER CON LA ENSEÑANZA CULTURAL, DE TRADICIONES, COSTUMBRES, AUN ASI IMPARTIDAS EN EL HOGAR, TRAS LA ENSEÑANZA Y TRAS DE EL SER, SE ENCONDE LO INDEVIDO, LO INJUSTO Y LO CORRUPTO, PERO NUNCA PENSARA QUE ESTE PUEDE CAER, Y VERCE EN BULNERAVILIDAD, EL COMPLEJO PSICOLOGICO ENVENENA MATA Y DESTRUYE, TODO POR NO ACEPTAR A LAS DEMAS PERSONAS COMO TAL.