Respuestas al comunicado de la CEP sobre la igualdad y equidad para todos los venezolanos (1)

¿Por qué si defienden la vida promueven el exterminio de los sexodiversos?
Me sumo a la preocupación que generan las tenebrosas declaraciones de la Conferencia Episcopal Venezolana. Como ser espiritual, como persona, como venezolano, como profesional de la salud mental, como estudioso de la sexualidad humana y, por supuesto, como hombre gay, veo con indignación que un sector cerrado y minoritario pretenda erigirse en juez de las leyes que debe regir a una sociedad diversa y plural.
A continuación una brevísima respuesta, punto a punto, a un comunicado que obedece a los limitados intereses de una institución que carece de autoridad moral, social y, por encima de todo, jurídica en lo que a materia de derechos humanos y civiles se refiere:
1. Sí, es cierto que su labor es ser pastores pero, como dicen por ahí, del dicho al hecho hay mucho trecho. Primero, su rango de acción se limita a “los asuntos de Dios” y, dado que estamos en una sociedad secular, los asuntos de Dios, tal y como ustedes los entienden, no pueden ser guía para regular a TODA una sociedad. Que pretendan que su teología particular -QUE NO ES LA DE TODOS LOS CRISTIANOS- se convierta en referencia, definitivamente, es una pretensión absurda y fuera de lugar.
Mas aún, los que hemos trabajado de cerca con los sacerdotes de la iglesia católica sabemos lo faltos de liderazgo espiritual que muchos de ellos están. Para ser “pastores”, primero, hay que tener la solidez moral que muchos de los que conozco, lamento decirlo, no tienen. Yo en lo particular les sugeriría que, antes de ver la paja en el ojo ajeno, vean la viga en el propio, porque si nosotros empezamos a hacer lo mismo que están haciendo ustedes en ese comunicado, la iglesia católica venezolana va a salir perdiendo. ¡No, personas con conflictos sexuales, que no saben como canalizar sus pulsiones y que, en muchos casos lo manejan teniendo sexo desprotegido y que implica abuso de poder no pueden estar por encima de personas que hemos luchado por integrar los aspectos de nuestra personalidad que le causan conflicto a otros!
2. “…tenemos fundadas razones para afirmar que en él se cometen graves violaciones y daños irreparables a derechos y estructuras fundamentales de la sociedad venezolana reconocidos y garantizados en nuestro texto Constitucional”. ¿A ver? Esperamos con impaciencia las “fundadas razones”, los argumentos para hablar de “graves violaciones y daños irreparables”.
Aplaudo esta oportunidad de iniciar un dialogo con Ustedes. Este segundo punto, así como lo presentan, no pasa de ser meras palabras huecas; le falta la sustancia. Sería muy interesante que, por fin, podamos dialogar de iguales a iguales. Como muchos sexodiversos, yo estoy bien dispuesto y preparado para esta conversación.
3. Mas palabras huecas. ¿Acaso no pueden mirar mas allá de sus narices, para ver que, precisamente, los países mas prósperos y con mayor estabilidad de sus instituciones (entre ellas las familias) defienden los derechos de los sexodiversos? Por este lado creo que pueden estar tranquilos. Las encuestas que se han hecho indican que estamos abiertos a la diversidad, pero son precisamente los deterioros a los que aluden los que han cerrado el paso a la transformación. No aprobar esta ley no es mas que un punto en esa lista de deterioros de nuestra sociedad y de nuestra caída libre hacia la barbarie.
4. “…interés superior de niños, niñas y adolescentes”. Por eso hay que aprobar una ley que proteja a los sexodiversos. Para que nuestros niños aprendan a respetar la vida y el derecho de cada quien de hacer con su cuerpo lo que le plazca, para que los adolescentes puedan transitar con menos traumas la adolescencia, sabiendo que podrán dejar que su sexualidad siga un curso normal, para que acepten la orientación sexual con la que Dios los ha enviado a este mundo. Sobretodo, para que el 10% de nuestros adolescentes no tenga 600% mas chance de suicidarse que el otro 90%.
Al igual que muchas madres heterosexuales, yo no querría que mis hijos crecieran en una cultura que promueve el odio y la discriminación hacia los diferentes, donde valores como el respeto y la compasión se entienden de maneras tan retorcidas. Si a ustedes los mueve un supuesto amor cristiano, entonces tendremos que decir que su amor es tóxico y perjudicial para la sociedad. Afortunadamente, los que tenemos formación cristiana -no, no es exclusiva de ustedes; es más, a veces estamos mejor formados que muchos de los que se encuentran en sus filas- sabemos que el amor de Cristo es otra cosa y que con este comunicado ustedes se están colocando del lado de quienes toman las piedras para lanzarlas y no de ese Cristo que ama a su prójimo.
Continuará…
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Yo me sumo a tus respuestas, basandome en el respeto a la dignidad humana que tanto pregonamos en las iglesias, el respeto a la libertad y mi renuencia a creer que quien es sincer@ en cuanto a su orientación sexual, quien es valiente para dar la cara ante tanta discriminación, deba ser condenado. Mientras que quienes ocultan su orientación homosexual o bisexual detras de un hábito y una sotana deban ocultar su amor y su deseo para sentir que asi alcanzan el Reino de Dios. ¿Hasta cuando ocultarse, hasta cuando criticar y castigar un hecho de la vida humana? ¿Será que la intolerancia y el dogmatismo pueden mas que la compasión, el amor y el respeto a las diferencias?
Estoy de acuerdo contigo Carlos, cualquier cosa que quieras organizar cuentas conmigo… no comprendo el primitivismo de todo esto, pero queda totalmente claro porque Venezuela está como está…
Excelente respuesta a esa organización de necios. Soy homosexual, tengo amigos homosexuales, tengo compañeros de labor homosexuales. Todavia no conozco ni uno, pero ni uno, que sea pedofilo, violador o haya utilizado la posición social que en un momento haya tenido para abusar de otros u otras, o para presionar a sus subordinados para fines sexuales, como si lo hacen muchos curas malditos ( también “pastores” evangélicos, que le digo: SON MUCHO PEORES). Yo, por suerte, NO tengo formación cristiana, y soy ateo convencido y militante, así que lo que puedan decir estas miasmas andantes, estos perros desgraciados me tiene sin cuidado, salvo la indignación que me produce tanto concepto equivocado, tanta manipulación e ignorancia.
Si bien dentro del hilo de la discusión que se mantiene a lo largo de estas últimas notas, se observa el “tensionar” de dos grupos de poder que esgrimen posiciones distintas (cabría preguntarse – como tú muy bien mencionas – hasta qué punto son legítimas y honestas estas posiciones, y no una simple excusa para dirimir sus diferencias particulares en un terreno de batalla oportuno)… sin embargo (y aunque debo reconocer que no he seguido el contenido de esta página desde sus inicios, así que desconozco si este tema ha sido presentado) creo que en el meollo de toda la lucha que representa la aprobación de esta Ley, y como artífices de las actitudes que la sociedad venezolana asume ante los temas relativos a la diversidad sexual y la comunidad LGBT, habría que revisar el papel que han jugado nuestros medios de comunicación.
Me permito ejemplificar (siguiendo el proverbio popular de que “para muestra un botón”): en estos días conversaba con un amigo, escritor de telenovelas, hombre gay, que trabajó durante muchos años en el departamento de dramáticos de un conocido canal privado de nuestro país, gerenciado por otro hombre gay. Este amigo me hablaba sobre su frustración ante la imposibilidad de incorporar a las tramas de las telenovelas elementos dramáticos que reflejaran experiencias reales de nuestra comunidad LGBT, y me comentaba que eso se debía al “modelo literiario” (si es que acaso podemos llamarlo así) que había influenciado nuestro estilo de escritura para los dramáticos de TV: según él el “romanticismo” – en términos estrictamente literarios -. Y que los realizadores de telenovelas eran los “últimos maestros” de este país, cuya cultura reciente se había modelado a partir de este tipo de contenidos audiovisuales. Por esto, el gerente de dramáticos (hombre gay, repito) del canal VETABA cualquier escena con “aire homosexual” porque atentaba con la moral familar social y comunmente aceptada en nuestro país, y en los mercados internacionales en los que se vendían nuestras telenovelas.
Atención, en ningún momento propongo una cacería de brujas hacia los medios de comunicación por un tema como éste, pero sí creo que es algo importante de revisar y analizar en profundidad pues – dado el carácter y las dinámicas de nuestra sociedad actual – considero que las acciones para conquistar espacios dentro de los principales modeladores de patrones y valores de nuestra cultura deben ser conscientes, estratégicas y constantes, pues es casi vital lograr crear matrices de opinión favorables para disminuir la resistencia de la gente.