Después de pensarlo mucho, decidí enseriarme con mi afición al arte. Así que, tarjeta de crédito en mano, me fui a la librería, compre algunos manuales y me puse a estudiar. Acto seguido, y siempre con mi dinero plástico, me fui a la tienda de suplementos para artistas. Adquirí lo básico para hacer collages y mixed media. Ya tengo varias semanas en esto.
Tengo varios proyectos. Uno de ellos, siempre a tono con los tiempos que corren, son propuestas para murales. No quiero perder tiempo justificando el collage como la técnica idónea para dar cuenta del pastiche ideológico en el que estamos metidos, ni explicando mis referencias al muralismo, el arte soviético, el realismo socialista y, por supuesto, la iconografía religiosa del catolicismo y el tarot. Las imágenes, ya es un lugar común decirlo, valen mas que mil palabras. Así que, acá se los lanzo, el producto de mi mirada crítica.
Mi misión: retratar la realidad venezolana tal y como se me aparece.
Mi visión: ser el artista de la revolución.
Nota: busco mecenas.

Título:¡Adelante Comandante! Técnica: Collage digital Tamaño del original: 11x15 pulgadas








excelente la carta 0 (cero) en antagonismo…
Carlos, qué bueno está tu blog. La entrada sobre la espiritualidad es genial, se la voy a mandar a mis alumnos. Un abrazote¡¡¡¡
Lo que está detrás de Chavez es una gran arepa?
Me gusta muchisimo todo el blog eso fué lo que quise decir con mi comentario del facebook, lo del artículo en particular fue pura coincidencia…
Te admiro profundamente.
Y también, obviamente, te envidio profundamente.
Hay momentos en que me encantaría tener el poder de transmutarme en un otro, de adquirir sus poderes con sólo tocarle el pelo o soplarlo, como en Héroes, pero, así como en Héroes, sé que esa transmutación que deseo por momentos sería inane, un mero cambio de disfraz, si no me apropio del sentido profundo y hago el tránsito del proceso que me dará o me dejará sin poderes. Mirándo – te, paso por el deseo de ser tú y de ser tu proceso, de apropiarme vampirescamente, o mas bien y lamentablemente, ser parásita miserable de cuanto te pasa por la cabeza, la voluntad, el espíritu y el helado de chocolate.
Literalmente boquiabierta.
Pé