De un tiempo para acá vengo pensando que el asunto de lo simbólico en Venezuela es algo que debemos analizar con mas detalle. A decir de lo que viene sucediendo en los últimos años, debemos admitir que, como sociedad, hemos fracasado en sembrar las nociones de bien común, espacio público, y todos aquellos conceptos (abstractos) en los que se basa una democracia.

Ahora el MINCI, con su comunicado frente a la sátira de Laureano Márquez , nos muestra que el problema al que me refiero es mucho mas grave. Como niños de 3 años o como adultos con serias disabilidades cognitivas, los del MINCI toman como real enunciados que apuntan a una fantasía.

Lxs psicólogxs del desarrollo han estudiado mucho este tema, así como los educadores en general. En este sentido, los textos de Piaget son de especial interes para calibrar el tipo de operaciones mentales de acuerdo al momento evolutivo de una persona.

Pero no solo eso, en el arte, este tema fue de especial interés para Magritte, quien nos dejo un cuadro maravilloso que muestra la diferencia entre la realidad y las representaciones que hacemos de esa realidad.

Yo por mi parte, y para ejemplificar el asunto, les dejo mi versión del cuadro de Magritte, a modo de comentario a las ridiculeces del socialismo del siglo XXI. Vamos a ver que opinan los del MINCI al respecto.


LO MÁS OSCURO ES LO MÁS EVIDENTE

Si algo le sobra a la Iglesia como institución es política, política que a veces supera, desborda y opaca cualquier atisbo de espiritualidad. Un ejemplo muy claro lo tenemos en la Reforma Anglicana, la cual tuvo como eje central el deseo de Enrique VIII de anular su matrimonio con Catalina de Aragón. Ante la imposibilidad de lograrlo mediante el recurso al Derecho Canónico, este rey separa a la iglesia inglesa de Roma y se erige como su jefe supremo, en 1534.

Este paso radical permitió crear un movimiento que hoy en día agrupa a un estimado de 77 millones de fieles en todo el mundo. Sin embargo, en la actualidad, hay marcadas diferencias teológicas que la separan del mamotreto empezado por Pedro. Estas diferencias se centran en quién tiene la autoridad. En la Iglesia de Roma, se concentra en la figura del Papa, mientras que en la comunión anglicana el poder se reparte en diferentes lugares.

Por esto el anglicanismo ha hecho cambios radicales, tales como:

 • No se exige el celibato a ninguno de sus pastores (diáconos, sacerdotes, obispos y otros ministros). Estos pueden casarse y crear familias.

• Las mujeres tienen igualdad, por eso pueden ordenarse como diáconos y sacerdotes.

• Se han abierto a la discusión de los derechos LGBT y cada iglesia ha tomado su propia decisión la cual va, desde aquellas que no la aceptan, hasta aquellas que los aceptan plenamente, incluso como grandes jerarcas de la iglesia. En este lado, el caso más conocido es el de Gene Robinson, Obispo de New Hampshire y, recientemente, el de Canon Mary Glasspool, electa Obispo asistente para Los Angeles.

Por su puesto, estos cambios no han ocurrido sin controversia, de manera que el ala derecha en este movimiento critica duramente el giro progresista que el anglicanismo va tomando.

Ahora bien, desde la pérdida de este ingreso, perdón, de este importante rebaño, el Vaticano ha intentado en diversas oportunidades retomar el control de los protestantes. En este preciso momento, Benedicto, el papa que no vuela porque no tiene escoba, ha ideado un artilugio para hacerse de quienes muestran insatisfacción ante la apertura anglicana.

La Iglesia Católica ha adecuado una fórmula para que los anglicanos conservadores que deseen acogerse bajo el liderazgo del Papa puedan convertirse más fácilmente, sin perder su liturgia o sus tradiciones.

POR LA PLATA BAILA EL MONO

Para explicarles las letras pequeñas de este asunto, que nadie parece notar, voy a contarles un “chiste” (antisemita, por cierto, pues repite el estereotipo de la avaricia que se le imputa a los judíos).

Llega Dios y le dice a San Pedro: recuerda que debes mandar a cada uno a su lugar. San Pedro pregunta: pero ¿cómo voy a saber a dónde pertenece cada uno?

Es muy facil, responde Dios. Te dejo acá una biblia y un fajo de dinero. Si el alma escoge la biblia, la dejas pasar, pues es cristiana. Si escoge el dinero no la dejas pasar, porque es judía.

Asi pues, San Pedro inicia su tarea hasta que, al rato, viene a la oficina de Dios, desconcertado. ¿Pero que te pasa? Pregunta el todopoderoso. Es que no se que hacer con un alma que tengo esperando en la puerta. Bueno, reclama Dios, y no te dije lo que tenías que hacer. Sí, responde el portero, pero ésta puso el dinero dentro de la biblia.

¡Ah! Responde Dios. Déjala pasar: esa es del Opus Dei.

Ajá, y ¿qué tiene que ver este chiste con el asunto de los anglicanos? El Opus Dei es un movimiento cristiano de ultraderecha fundado en 1928 por José María Escrivá de Balaguer, un sacerdote español que hizo que el movimiento floreciera en la época del franquismo. Por el lado luminoso, se enfatiza el llamado a la santidad, la importancia de la virtud y la santificación del trabajo. Por el lado oscuro, “La Obra”, como la llaman los aludidos, tiene una obstinada devoción por el antiguo testamento, de manera que en la práctica son bastante pacatos respecto a la sexualidad, misóginos en su apreciación de las mujeres (de hecho al principio era sólo para hombres) y clasistas en su trato de los pobres (v.g. los “ayudan”, pero no enseñándoles a alcanzar bienestar económico, sino a mantenerse como servidumbre de los privilegiados. Es decir, las muchachas aprenden a lavar y planchar en vez de, por ejemplo, aprender a usar una computadora). También son famosos por su rechazo al divorcio (ni que decir el aborto), de manera que los hijos de padres divorciados son objeto de discriminación en sus sistemas educativos. Sí, son bastante sectarios.

Precisamente por estos atributos, el Opus Dei es un movimiento controversial, para algunos una secta, que sólo encontró reconocimiento jurídico por el apoyo incondicional de Juan Pablo II. Fue este quien se las arregló para que “La Obra” fuese una prelatura personal.

La fórmula se repite ahora, cuando el Papa Inquisidor, propone hacer arreglos especiales para que los anglicanos, sin perder su fe, le rindan cuentas al cristiano más poderoso del mundo. Les dejo, ahora sí, las letras pequeñas de todo este asunto: los anglicanos creen fervientemente en el diezmo, en dar un décimo de sus ingresos a la iglesia.

Cómo los de “La Obra”, los anglicanos insatisfechos han dedicado su vida a trabajar y acumular fortuna. Los que saben lo que es la ética protestante, entienden que estamos hablando de muchos millones de dólares. Suficientes como para que las profundas diferencias teológicas no le importen mucho a un Papa famoso por su ortodoxia.

Benedicto no tienes escrúpulos, yo que se los digo. Constantemente nos deja ver que hay muchas motivaciones turbias, o por lo menos muy poco cristianas en su proceder. En su oferta a los anglicanos la cosa es demasiado obvia: por la plata baila el mono.

¿Quieres saber más del Opus Dei? Pincha aquí.


Vivir con el VIH lleva implícita una enseñanza espiritual. Mientras la mayoría de las personas se engañan – obviando la idea de que algún día vamos a morir – una persona que porta el virus siente sobre sí la presencia continua de la muerte. El virus, en este sentido, se convierte en una espada de Damocles que pende sobre quien porta el virus; “y si me bajan las defensas”, “y si el medicamento deja de funcionar”, “¿será que esta gripe es una infección oportunista?”, entre tantas otras inquietudes.

El recordartorio se hace más contundente al momento de tomar las pastillas. De algún modo, es fácil obviar la presencia del virus cuando la única prueba es un papel que dice positivo. Por eso, llegada la hora de iniciar el tratamiento antirretroviral, la persona revive el shock que tuvo cuando fue diagnosticado. Surge el mismo miedo, la angustia ante el nuevo capítulo, “vivir con una condición crónica”. Por supuesto, vuelve a vivirse el duelo por el capítulo que finaliza, el de una supuesta salud integral que se ha perdido.

Si bien este es el patrón general, no quiere decir que sea el único. Es más, ni siquiera quiere decir que la vivencia esté basada en la realidad. He aquí unas pequeñas notas para desafiar esas creencias que hacen que una persona que vive con el VIH se sienta mal, psicológicamente hablando:

  • Todos, en algún momento, vamos a morir. Como dicen los existencialistas, es mejor estar consciente de este hecho, pues es la muerte lo que da sentido a la vida. Si fuésemos eternos, todo nos daría igual, ya que el tiempo no importaría. De allí la frase famosa de vivir cada día como si fuese el último; con intensidad, con compromiso y dedicación. Al final nos arrepentiremos de lo que dejamos de hacer, no de lo que hicimos.
  • La infección por VIH, siempre que se disponga del tratamiento, es una condición crónica, irreversible pero tratable. Desde la introducción de los “cocteles”, las muertes por SIDA han disminuido drásticamente. Se puede tener calidad de vida, aún portando al VIH.
  • Como condición crónica es bastante llevadera; cada vez los medicamentos son más sencillos de administrar y, si bien siguen siendo teniendo efectos secundarios (como todo medicamento), éstos son mucho más leves que aquellos asociados a los primeros medicamentos que se usaban. De hecho, es más complicado manejar condiciones como la diabetes.
  • La mayor proporción de complicaciones psicológicas (ansiedad, depresión, vergüenza, culpa y baja autoestima) se relacionan con las creencias asociadas al VIH, no con el virus en sí mismo. De ahí que el apoyo psicosocial sea tan beneficioso y necesario en estos casos.

Cuando la persona empieza a reflexionar sobre estos temas, entonces es posible aprender la lección espiritual de la que hablo. Creo que siempre recordaré el momento en el que empecé a pensar en esto. Estaba dando una charla y uno de los participantes lanzó al grupo: “pues yo no se a ustedes, pero a mí el VIH es lo mejor que me ha pasado en esta vida”. Por supuesto, las caras de sus compañeros mostraban desde asombro y estupefacción, hasta la posibilidad de leer en ellas mensajes como “¡si te has pensado que me vas a quitar mi fuente de sufrimiento estás muy equivocado!”.

Antes de que le cayeran encima, les pedí que aguardaran para que explicara a qué se refería. Entonces continuó: “después de superar el shock inicial y pasar mucho tiempo deprimido, decidí que haría lo que estuviese en mis manos para vivir mejor. Con ayuda logré aceptarme, mejorar la relación con mis padres, con mi familia, con mis amigos. Puse orden a mi vida porque, viendo hacia atrás, debo reconocer que vivía de un modo muy desordenado. Nada de esto hubiese pasado de no haberme infectado”.

Un diagnóstico por VIH puede ser devastador. Eso es claro. Sin embargo, en cada uno de nosotros está la habilidad para reponernos a este tipo de circunstancias. Sólo hace falta hacer una pausa, tomarse el tiempo para procesar lo ocurrido, pedir ayuda, asesorarse bien, y tomar decisiones para tener una buena vida.


CONTEXTO: la dimensión política de la iglesia (o abre los ojos que no todo es bueno)

Todo tiene un principio. En el caso del cristianismo como religión fue alrededor del s. V d.C. Sólo con la conversión de Constantino, emperador de Roma, los distintos grupos cristianos pudieron seguir creciendo sin temor a ser exterminados, llegando a constituirse en una unidad. Crecieron demasiado y, por supuesto, se burocratizaron. Apareció el Vaticano como centro político, más que espiritual; se eligieron con cuidado los libros que se considerarían sagrados (habían cientos para aquel entonces) y se inventó la biblia como canon. Amenazas mediante – la del infierno -, los emisarios de Cristo se hicieron indispensables en los reinos de Europa. Se instauró la época oscura, la Edad Media.

La Inquisición fue creada para castigar a quienes contravenían las leyes establecidas por el Estado/Iglesia, las cuales tenían como función a erradicar los grupos disidentes que el tribunal eclesiástico creía peligrosos, tanto como dar el mensaje de “somete a tu cuerpo”.

Precisamente por los atropellos, estafas y, encima de todo, el control político de Europa y su gente, apareció la Reforma. Lutero encendió el fuego para retomar la espiritualidad que al Vaticano, hacía siglos, se le había olvidado (asumiendo que alguna vez la considerara). Mucho ha pasado desde entonces y, tal parece, somos nosotros los privilegiados que asistimos a la muerte de la iglesia de Roma. Todo, también, tiene un final.

1. Benedicto XVI, el inquisidor

La irritación que siente el papa por los gays viene de atrás. Es completamente evidente para 1986, cuando firma la Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales. El para entonces cardenal Ratzinger ocupaba el cargo de Prefecto de La Congregación para la Doctrina de la Fe. Ésta es la misma dependencia que siglos antes se llamaba Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición. Prefecto, por supuesto, es el nombre del otrora Inquisidor.

No puedo dejar de pensar que, de ser otros los tiempos, Benedicto XVI estaría persiguiéndonos para hacernos vivir el suplicio que “purificaría” al mundo, su mundo, de nuestra presencia.

2. El patético desespero del papa Inquisidor

Los tiempos han cambiado, y mucho. Gracias a eso, Benedicto debe contener su voluntad de exterminio. Le cuesta mucho, por cierto, y a falta del espacio para vender su odio, no le queda otra sino ventilarlo cada vez que puede. Sin embargo, en un mundo que se sigue abriendo a la pluralidad y la diversidad, hay que reconocerlo, ya no quedan muchos espacios institucionales para decir lo que hoy en día resulta políticamente incorrecto. De este modo, con cada alocución homofóbica, el papa genera más y más lástima, la misma que puede sentirse ante el desespero de un dinosaurio que se hunde en la brea.

Su primer gran desatino fue usar el saludo de navidad a los obispos, en 2008, para hablar de los supuestos peligros de reconocer nuestros derechos humanos y civiles. Durante ese mismo año el Vaticano dijo apoyar la propuesta de la ONU de pedir la decriminación global de la homosexualidad, pero se negó a firmar el documento que hacía explícita la petición.

El 2009 se inició con la continuación de este proceso de apertura que Benedicto no tolera. En enero, Uruguay implementó la legalización de las uniones del mismo sexo, al poco tiempo levantó la prohibición de los gays en las fuerzas armadas y legalizó la adopción homoparental. Además, Colombia aprobo la equidad, al dar los mismos derechos de pensión y vejez a las parejas del mismo sexo. En este mismo año Argentina, México y Portugal también reconocieron legalmente el derecho de los gays y lesbianas a unirse.

En este contexto es que Benedicto XVI hace su segunda, y doble, impertinencia. El tema central de su discurso era el medio ambiente, y el foro la evaluación que los diplomáticos hacían de los eventos ocurridos durante el año pasado. Forzando cualquier argumentación, el frustrado pontífice planteó que el matrimonio gay amenaza la creación. Claro, para no ser tan obvio, oscureció el asunto diciendo “Es preciso señalar la complejidad del problema del medio ambiente. Se podría decir que se trata de un prisma con muchas caras”. ¿Será, entonces, que los gays somos los responsables del calentamiento global y el efecto invernadero?

A estas alturas es obvio que este Papa, en particular, y la iglesia de Roma, en general, ruedan estrepitosamente por el desfiladero. Alguna vez escuche decir, de mis colegas psicoanalistas en Venezuela, que el Papa no podía hacer nada sino oponerse a las uniones gays. En su contexto, lo que yo entendía era que el fulano, de alguna manera, salvaguardaba el estatuto de la Ley. Ahora que estoy lejos del peso del catolicismo y de la crisis venezolana, ahora que veo cómo lo simbólico solo se ha resquebrajado en Venezuela, y no en otras latitudes, lo que veo es que la ley que el Vaticano representa no tiene cabida en un mundo que se sostiene en otros valores, valores mas humanos por cierto.

3. Gracias a Dios, ahora somos más

Así pues, mientras Venezuela se sumerge en la barbarie, en un limbo donde la Ley no opera, el resto del mundo, afianzado en el peso de lo simbólico, se abre a los modelos de familia ya existentes y a una definición mas abierta de lo humano. No es destrucción es, simplemente, actualización de la vida cotidiana a partir de una nueva estructura simbólica, con su referente legal por supuesto. La mejor prueba de esto la encontramos en aquellos países donde el matrimonio gay se encuentra bien asentado (Los Países Bajos y Canadá, por ejemplo). Nada nefasto ha pasado, salvo que la sociedad da mas muestras de progreso y convivencia.

Solo me falta decir una sola cosa, una respuesta directa a la estupidez del Santo Padre: si algo amenaza a la creación, esto es la reproduccion humana. A estas alturas, los seres humanos somos como los virus que colonizan a su huésped al punto de destruirlo, destruyéndose con él. De manera que, si Benedicto está tan preocupado por el medio ambiente, debería ponerse a hablar de condones y planificación familiar. Al menos, eso ser ía menos descabellado que meterse con esa pequeña porción de personas que buscamos reivindicar nuestros derechos humanos. Pobre Benedicto, su muerte simbólica ya ocurrió y él aun no lo nota. Iglesia de Roma descansa en paz.


Cli-ché

De la fetichización de la mercancía a la mercantilización del fetiche

1. Fetichización de la mercancía

Los que han leído a Marx y, sobretodo, los seguidores del socialismo premasticado, saben bien lo que es la fetichización de la mercancía.  Para los fines de entender el concepto digamos que:

1. Existen condiciones explotadoras que reducen la humanidad de los trabajadorxs.

2. De esta relación explotadora surge un producto, la mercancía.

3. Esta mercancía cobra valor por encima de las personas que la produjeron y se convierte en el eje del sistema económico, encubriendo la explotación de los humanos por los humanos.

Así es como, según Marx, surge la fetichización de la mercancía. En Venezuela lo sabemos muy bien; la vida siempre está por debajo de un automóvil, un par de zapatos, incluso un celular.

Uno de los tantos fetiches de la boliburguesía

2. Mercantilización del fetiche

Ahora bien, mucho ha acontecido desde que Marx escribió acerca de la fetichización. La realidad social es dinámica, de manera que los conceptos que usemos siempre serán herramientas para entender lo que pasa, mas que radiografías de un supuesto estado actual. Hay que apropiarse de esas herramientas, y no dejar que nos usen a nosotros para perpetuar discursos nocivos. Para decirlo claramente, quienes creen que Marx puede usarse ramplonamente para entendernos , están fetichizando sus textos; están abonando una visión fundamentalista (y, por ende, pacata).

Creo que el capitalismo tardío ha avanzado mucho mas allá de aquella famosa noción. Por supuesto, el tema daría para una tesis completa en Sociología (a ver estudiantes, agarren dato).

En resumen, el proceso que vivimos apuntaría a una hipersimplificación en la manera en la que pensamos, hablamos y, por encima de todo, nos presentamos socialmente. Solo detallaré algunas notas de este proceso:

  • El predominio de la imagen (lenguaje visual) sobre el lenguaje hablado. Aquel, por estructurarse de otra manera, permite transmitir mensajes sin que estos sean explícitos o claramente identificables por la conciencia del receptor.
  • El branding recoge esta idea y, mezclada con la lógica intrumental a la base del pensamiento corporativo, da como resultado que todo estilo de vida pueda “concentrarse” en un logo y un eslogan.

Con esto caemos en lo que sería el relevo de la noción marxiana, a saber, la mercantilización del fetiche. Montada sobre la lógica de la racionalidad instrumental, todo puede circular como una mercancía, hasta el propio socialismo. De nuevo, los venezolanos sabemos muy bien cómo se bate el cobre en este sentido. Solo hace falta ver un Aló Presidente o escuchar a cualquier personero del gobierno. En síntesis, el socialismo circula como mercancía, y lo hace dentro de la lógica del capitalismo.

Un ejemplo: El Ché como fetiche mercantilizado

Creo que esta idea nadie la ha expresado mejor que Jose Conde y Ola Fresca en su tema El Chacal de la Cabaña:

Aquí de moda esta tu cara
En inútil camisetas y postales
Y la gente no saben las verdades
Del Chacal del la Cabaña

Por supuesto, de nuevo los venezolanos, siempre a la vanguardia de la moda, compramos todo lo que nos vendan. A la cabeza estan esos que, como los artistas fonomímicos que personifican a Elvis Presley, van conformando un grupo bien peculiar, el de “los chés”:

Chés venezolanos: Todos pueden comprar el "combo Ché"

Los que no sean radicales pero quieran llevar lo “cool” de la imagen, disponen de todo un vasto conjunto de productos, igual que si de Hello Kitty se tratara. La única diferencia: la imagen del che es royalty free; cualquiera puede hacer dinero con ella.

Tiernos peluches en distintas formas y tamaños

El Ché da la hora: Relojes para todos los gustos

Como Hello Kitty, el Ché da para todo: llaveros, imanes, joyería, adornos, gorros y disfraces

Las nuevas generaciones, a estas alturas, pueden hacer cuerpo el signo, consumiendo la imagen al extremo de encarnar al fetiche, u ostentar la mercancía que adquiere su valor debido al signo fetichizado.

Ser el fetiche o portar al fetiche, los extremos del consumo

El asunto es apasionante. Me gustaría desarrollarlo aun mas. Por lo pronto, me contento con estas líneas que dan el contexto a uno de mis cuadros. Acá se los dejo:

La consagracion del Ché (2). Acrílico.

¿Quieres ver mas? Visita La Tienda del Che: “todo para tus necesidades revolucionarias” (y no es broma):



UN CHAMÁN VENDRÁ A ESTE MUNDO

Cuando tenía 17 años fui por primera vez a consulta psicológica. Después de la primera sesión tuve un sueño que los junguianos clasificarían como arquetipal. Me encontraba en una especie de reunión en un bar. Era de noche. Subo al segundo piso del local y me encuentro que está lleno de poncheras con gasolina. Entonces lo entiendo todo, van a cometer un suicidio colectivo prendiéndose fuego; es una especie de bautizo. Salgo despavorido y, detrás de mí, viene la mujer vestida de negro que oficiaba el acto. Me persigue. Corro hasta que me encuentro con una reja. Detrás de ella se encuentran dos perros, los cuales se mantienen muy tranquilos hasta que, de repente, ladran como locos. Entonces entiendo que la dulce viejecita que tengo detrás mío es esa bruja del bar, disfrazada. Cruzo el portón y los perros, que eran tan grandes como unos caballos, ahora son unos cerdos grandes y gordos. Reconozco que uno de ellos, el que se retuerce, es la misma bruja-vieja de antes. Sigo corriendo hasta que me topo con un muro altísimo hecho de madera. Subo hasta el borde y veo a lo lejos un valle. Allá se encuentra una ciudad dorada, lugar al que me dirijo.

Creo que lo mas impresionante no es lo intenso del sueño, sino que 6 años después, leyendo el libro Jung y el Tarot, encuentro que una de las cartas, La luna, contiene todos los elementos simbólicos de aquel sueño de adolescente que inicia su viaje hacia el mundo interno. Allí leí asombrado que, en esta carta,

“la naturaleza regresiva de la Madre Naturaleza es simbolizada por la langosta que vive en las profundidades y camina hacia atrás, los perros rapaces y la mismísima luna, que parece succionar las energías del héroe, desviando sus energías de toda acción con propósito. La Diosa Luna es una bruja y está encantada”.

Más adelante:

“Artemisa, la tranquila diosa lunar, es prima y compañera de Hécate, esa bruja negra de los cruces de caminos cuyos perros pueden quebrar al héroe de limbo en limbo, o enviarlo, rabioso y botando espuma, dentro de una noche perpetua. Esta confrontación puede significar muerte espiritual o anunciar un renacimiento. Sólo en esta región de gran terror es que el tesoro dorado puede ser encontrado”

Y por si esto no fuese, en sí mismo, lo suficientemente pavoroso, la autora del libro, Sallie Nichols, prosigue amplificando la imagen de los perros y el paso por el inframundo como condición para llegar a una ciudad dorada:

“Esperemos que el héroe no destruya a las bestias, pues necesitará su energía y ayuda si quiere avanzar hacia la Ciudad Eterna cuyos portales son celosamente guardados. Él sabe que no puede, simplemente, apaciguar a estas bestias. Los buenos perros guardianes no pueden ser sobornados o engañados. Quizás si él encuentra una manera de aproximarse a ellos, sus ojos acostumbrados a la oscuridad guíen sus pasos a través de la de la noche hasta las torres doradas”.

Desde entonces, este ha sido un tema que me ha cruzado de manera importante. Creo que más allá de los perros, enviados con los que no he tenido mayor problema, el asunto crucial ha sido con las brujas. Ellas han aparecido recurrentemente en mi vida y han tratado, como la mujer del sueño, de atraparme.

Ahora que, por fin, creo haber superado esta etapa. Me permito compartir unas ideas para todos aquellos que tienen que lidiar con sus propias brujas.

CÓMO IDENTIFICAR A UNA BRUJA

Así como Humbert, el protagonista de Lolita, tiene su teoría sobre las nínfulas – esas tiernas muchachitas que lo traen loco-, yo he dedicado algún tiempo a elaborar un poco sobre ¿las brújulas?

Michel Foucault en su libro Los Anormales, habla del fenómeno de las brujas durante la Edad Media. Él muestra cómo esta figura, la de una mujer que ha hecho un pacto con el diablo para obtener poderes a cambio y con los que fastidia a sus vecinos, es una imagen de la resistencia femenina frente al poder que la sociedad, a través de los hombres, ejercen sobre las mujeres.

En este sentido, yo diría que esas brujas de carne y hueso con las que nos topamos algunos son mujeres que tienen su lucha particular y que ven en nosotros (los que caemos presa de sus encantos) un terreno fácil para sentirse afirmadas en su poder. De manera que, si tienes a una mujer que te trae la vida de cuadritos, chequea lo siguiente:

1. Ha tenido (y tiene) una vida muy dura, marcada por la opresión de hombres influyentes; un papá machista y/o abusador, un novio patán, un esposo maltratador del que se divorció o con el que sigue manteniendo una relación tormentosa o, por lo menos insatisfactoria, por ejemplo.

2. No han podido desarrollar su potencial luminoso. De hecho, si no fuese por la dominación masculina que las circunda, habría llegado mucho mas allá de donde está. Se ve que tiene capacidades, pero que no ha podido desarrollarlas; es un ama de casa cuando podría tener una carrera, es una empleada cuando podría ser gerente o tener su propio negocio o, simplemente, podría llevar una vida de soltera pero tuvo que casarse y tener hijitos porque era lo que se esperaba de ella.

3. Está profundamente insatisfecha con su propia vida. No tiene por qué decirlo, pero se le nota a leguas. Se la pasa amargada, es rígida y espera que los demás lo sean. Por encima de todo, puede llegar a ser insoportable.

4. Palabras claves que la gente podría decir de esta mujer: está loca, es neurótica, es una cuaima, es pasivo-agresiva, entre otros apelativos.

ENFRENTANDO A LA BRUJA

La verdad, yo nunca me había puesto a pensar en esto sino hasta hace muy poco. Comencé a usar la imagen de la bruja cuando se me atravesaron en el mismo año varias mujeres que tenían el mismo propósito: joderme la vida (lo siento, no hay otra manera de decirlo). Entonces pude reflexionar acerca de la imagen que yo podría estar proyectando para que estas amargadas del cipote creyeran que tenían el derecho de meterse conmigo.

Ya en el libro de Nichols había unas ideas que recién ahora puedo identificar como valiosas. Usando la imagen de la Medusa, ella deja ver que no se le puede enfrentar directamente, so pena de quedar paralizado; que hay usar la vía indirecta.

En todo caso, fue con Alejandro Jodorowsky, gran tarotista y creador de la psicomagia, que aprendí que a las brujas hay que, definitivamente, ponerlas en su sitio. ¿Entra esto en contradicción con las recomendaciones de Nichols? ¡Para nada! Ambos autores indican que debemos hacer nuestra tarea de revisarnos y seguir adelante. Las brujas vienen a nuestra vida para indicarnos que hay algo que debemos cambiar en nosotros mismos si queremos llegar a nuestras metas.

En este sentido, no hay nada que hacer frente a una bruja, sino escapar a su encanto. Si uno se para en frente, digamos, a pelear con ellas, perderá la energía y saldrá perdiendo. Hay que darles la vuelta, ver qué nos engancha a ellas, y seguir adelante. Para pelear se necesitan dos y si una de esas mujeres locas se te para en frente y tú no le haces caso, no le quedará otra que ponerse histérica y gritar más y más duro, hasta que entienda que contigo no logrará nada; de seguro se irá a buscar a otra presa.

De manera que, recomendaciones puntuales:

1. Comportate como un “hombre”: si se te han acercado es porque perciben que no encajas en el estereotipo de macho vernáculo. Desde su perspectiva, eres el conejito con el que ellas se demostrarán lo fuertes y decididas que quisieran ser. Esto no significa que debas ser un patán, sino que quizás hay algunos elementos de la masculinidad que podrías desarrollar, como la firmeza.

2. Entonces, se firme. Se fiel a tus principios, ideas, deseos y acciones. Si es en lo que crees, sigue adelante y busca la manera de que las arpías no te convenzan de lo contrario. Nunca las enfrentes. Usa su misma estrategia, pero para mantenerte en tu camino sin desviarte.

A propósito, hay una loca en particular a la que le estoy profundamente agradecido. Para que le comprara el apartamento que yo le alquilaba, se inventó que tenía un comprador y que, por eso, yo tenía que pagarle lo que este supuesto comprador le daría en el tiempo que ella fijaba. De lo contrario, debía desalojar el apartamento, también en el tiempo que ella fijaba. Como cosa curiosa, la transacción se haría en dólares, fuera del país y no firmaríamos contrato de la venta. Apagadíta la dama, ¿no? Se “olvidó” de todas las reglas del juego (avisarme primero a mí, negociar el precio, seguir los pasos establecidos para una venta…) y, simplemente, quería mover todo a su favor, jugando a ser la hábil corredora de bienes y raíces que no era.

Lo primero que hice fue decirle que iba a pensarlo, averigué mis derechos y le dije que no estaba interesado en la operación. Además le informé que el tiempo legal del que yo disponía y que haría lo posible por mudarme antes. La mujer entró en furia. Desde ese momento nuestra interacción se volvió tormentosa. Gritaba, se ponía histérica pero decía que era yo el que estaba fuera de mis cabales. Yo nunca perdía la compostura, pero siempre fui firme. Ella no lo sabe, pero todos mis pasos fueron dados con asesoría de un abogado. Eso sí, no caí en la trampa; el abogado me proponía entablar un pleito para quedarme con el apartamento. Yo trabajé sólo para proteger mis derechos y salir lo más pronto posible de la relación que tenía con esta bruja. Como cosa curiosa, su madre, la verdadera dueña del apartamento, me llamó luego a pedirme que reconsiderara y que olvidara todo lo que la otra me había dicho. El apartamento estuvo vacío incluso mucho tiempo después de que me mudara.

EL DESPUÉS DE LAS BRUJAS

Para los que se han habituado a las brujas, salir de ellas puede ser un poco desconcertante. ¿Cómo vivir sin el drama, sin la intensidad novelesca con la que las brujas aderezan nuestra vida?

Para que algo nuevo aparezca, es necesario dejar que lo viejo y disfuncional se vaya. Así que, lo primero, es mantener siempre la intención de llevar una vida más saludable. Lo segundo, tener la esperanza de que lo nuevo será mejor.

Carl Gustav Jung, y con esto termino este post, estableció una escala erótica de mujeres. Jung dice que todos los hombres tenemos una parte psíquica del sexo opuesto, el ánima, y que esta ánima se proyecta en las mujeres que llegan a nuestra vida. Que las brujas dejen de perseguirnos significa, entonces, que nuestra ánima se está desarrollando, siguiendo ese patrón que Jung muestra con las siguientes imágenes:

  1. Eva (la de la Biblia): representa lo biológico y lo meramente impulsivo; supone la ausencia de individuación, pues es la fuerza bruta de la naturaleza. Ser presa de una bruja se ubica en este nivel, donde lo femenino pretende invadirnos completamente.
  2. Helena de Troya (la causante de la guerra de Troya): la energía femenina se erotiza un poco, permitiendo algunos valores individuales. Es el nivel de lo sexual, lo genital, lo que significa que esa fuerza desbordada se concentra en un área y permite el desarrollo de otras. Ya no es posible la invasión, pero sí cierta “locura temporal” donde sacrificamos algunas cosas “por culpa de esa mujer”. Sí, en el lenguaje coloquial eso se llama estar “encucado”.
  3. María (la madre de Jesús): la energía femenina empieza a espiritualizarse y entonces entramos en contacto con la devoción. En el plano físico encontramos mujeres que nos inspiran y nos llevan a hacer cosas maravillosas.
  4. Sofía (la sabiduría): entramos en contacto con lo universal femenino, con esa energía que nos fecunda sin pedir nada a cambio, y sin que nosotros sintamos que le debemos algo. Nos sentimos completos y, por eso, somos libres de las mujeres de carne y hueso. Nos podemos relacionar con ellas desde lo que somos, en relaciones más sanas y transparentes.

CHANCEO

11Dic09

El ligue, chanceo, rebusque o, por su nombre en inglés, cruising, consiste en el acto de buscar parejas sexuales casuales y, por lo general, anónimas, mediante una caminata o un paseo en auto. Es una práctica típicamente gay en la que debemos tener presente:

1. Es el resultado de la opresión: si a los gays se les permitiera expresarse libremente no tendrían la necesidad de inventar una manera tan compleja de relacionarse.

2. Es una actividad insegura: en tanto implica la exposición en espacios sociales, quien la practica puede convertirse en blanco de la homofobia reinante (de parte de vigilantes, policías encubiertos o en uniforme y, por supuesto, por heterosexuales enfurecidos). En Venezuela, en particular, esto significa extorsión, chantaje, secuestro, robo, violación e incluso asesinato.

Con estas dos notas precedentes, e independientemente de cualquier apreciación moral del asunto, lo que puedo decir es que el chanceo está ahí y va a continuar mientras los gays no tengan cabida en el espacio social. De manera que, tomando un enfoque de reducción del daño, dejo acá unas cuantas recomendaciones para que sea lo más seguro posible.

Tips a la hora del chanceo o cruising

1. Dada la inseguridad, es recomendable:

  • mantenerse dentro de sitios semipúblicos, antes que en zonas remotas;
  • preferir un hotel o motel a la propia casa. 

Recuerda que a estas alturas es difícil saber quién va a atracarte; la “pinta” o apariencia no es un criterio de seguridad (los ladrones también son blancos y también usan ropa fina o “de marca”. De hecho hay algunos que saben que son atractivos y usan eso como gancho).

  • Observa si existe la posibilidad de que tenga un arma escondida entre la ropa.
  • No aceptes chicles, caramelos o similares de un desconocido como parte del chanceo.
  • Confía en tus instintos de auprotección: si sientes que algo está fuera de lugar, no cuadra o te da “mala espina” evita a la persona y la situación.
  • Si eres fanático de esta modalidad del sexo, considera seriamente aprender defensa personal.

2. Conoce tus límites de antemano: prepárate mentalmente, asume la responsabilidad de lo que estás haciendo y anticípate en la medida de lo posible a las circunstancias. Lleva contigo preservativos y lubricantes y toma descansos para chequear cómo te sientes, tanto cómo para evaluar lo que estás haciendo. Recuerda que puedes decir que no en cualquier momento; hazle caso a tu cuerpo.

3. Si lo tuyo son sitios públicos, como los baños:

  • Conoce tus derechos y las leyes respecto al sexo en público (en ciertos países hace una gran diferencia si estás en un urinario masturbándote o en un cubículo con la puerta cerrada; el primero podría considerarse sexo en público mientras que el segundo no).
  • Se discreto y permite que sea el otro el que de el primer paso, especialmente si de tocar se trata.
  • Ten preparado un plan de escape si la cosa se pone riesgosa o peligrosa.
  • Limpia las evidencias. Si dejas condones o restos de sémen en pisos o paredes, te arriesgas a que aumente la vigilancia en el futuro.

Recuerda que lo anterior son tips operativos o de logística. Sin embargo, hay una segunda dimensión que también vale la pena que tengas presente:

1. Pregúntate para qué lo haces y si hay maneras mas seguras de satisfacer la necesidad que tienes. ¿Es realmente sexo lo que buscas?

2. Toma conciencia de cómo te sientes antes, durante y después de cada episodio de chanceo. Estos chequeos te darán más información para responder la pregunta anterior de una manera más profunda.

3. Clarifica tus expectativas y se realista en torno a lo que puede conseguirse con el chanceo. Pon en una balance los pros y los contras y evalúa si estás dispuesto a asumir los riesgos y las consecuencias de tus actos.

Si estás completamente seguro de que lo que quieres a la hora de chancear es sexo casual y anónimo; si sabes que disfrutarás la experiencia y que luego la recordarás satisfactoriamente, adelante, estás en el mejor modo para asumirlo. Cuídate y se feliz.


Los peores efectos en el desarrollo de una persona proceden, casi con seguridad, de la vivencia del abuso sexual en la infancia. Las consecuencias de este tipo de episodios suelen ser muchas y variadas. Sin embargo, todas ellas se resumen en una sola palabra: confusión.

La primera gran confusión: el niño o niña se siente responsable de lo sucedido, especialmente si lo ha disfrutado. La palabra confusión tiene una curiosa composición, con-fusión; elementos fusionados, mezclados. Esto nos adelanta que el trabajo para sanar tienen que ver con aclarar, con poner cada cosa en su lugar.

Respecto a esa supuesta culpabilidad, hay que reconocer que lxs niñxs, aunque se crean el centro del mundo, se encuentran en un momento vulnerable. No son ellxs los que deben poner límites, pues están en pleno proceso de aprendizaje acerca de cómo hacerlo. Son lxs adultxs lxs responsables de cuidarlxs y, en consecuencia, son éstxs lxs únicxs responsables cuando de abuso se trata. Lxs adultxs, al menos en teoría, reconocen los límites y los alcances de sus acciones; lxs niñxs, no.

De manera que la primera aclaración es, y lo primero que debe entender una persona que ha sido abusada es que es inocente. Se llama abuso porque alguien en una posición ventajosa -ventaja evolutiva, en este caso- se aprovecha de otra persona, precisamente por su vulnerabilidad. Llevemos el caso al extremo, incluso aunque lo haya propiciado, aunque con sus “encantos infantiles” haya “seducido” a alguien mayor, ese alguien está en la posición de decir no. Lxs niñxs tienen otra manera de concebir el mundo, por eso no podemos atribuirles la misma noción de responsabilidad. De todos modos, vale aclarar acá que, cuando de abuso sexual hablamos, son lxs adultxs lxs que se meten al cuarto, lxs que inventan “juegos”, lxs que llevan la dinámica infantil a ese lugar sexual y sexualizado.

Con esto caemos en el tema del disfrute. Debemos reconocer que somos humanos y que, por esto, el contacto físico es, en sí mismo, placentero. Abuso sexual no significa agresión. Caricias, masajes y estimulación genital son, en sí mismos, placenteros. Así aparece una segunda confusión. Si bien muchas veces la persona abusada siente que en ese encuentro algo anda mal (porque puede captar las intenciones del otro, que quiere, literalmente, gozárselo), es difícil poner orden porque una parte puede estar sintiendo agrado. Por otro lado, frente a lxs adultxs, lxs niñxs no tienen las destrezas verbales, la capacidad, o la fuerza (de ser requerida) para detenerlxs. Son vulnerables.

Me atrevería a decir que todo lo que se desprende de un episodio de abuso sexual en la infancia (p. ej. la posibilidad de seguir siendo abusadx sexualmente el resto de la vida, la culpa, la vergüenza, la incapacidad para disfrutar plenamente la vida sexual) se desprenden de estas dos grandes confusiones.

Entonces sanar del abuso pasa por:

1. Superar el o los episodios: en el caso de lxs niñxs o adolescentes se requiere de ayuda externa (algún adulto de confianza que pueda ponerse de lado del vulnerable). Para lxs adultxs, yo inicio con este ejercicio: repetirse la frase “YA PASÓ”. Respirando lento y profundo, hay que tomar conciencia que, aunque los recuerdos estén frescos, la realidad actual puede ser otra. El efecto más común de este ejercicio es tomar contacto con una tristeza profunda, la cual es muy positiva, pues es el inicio de la transformación; es el duelo, el dejar ir; es también la parte adulta que siente una inmensa compasión por la parte vulnerable.

2. Puestos los pies en el presente, es más fácil empezar a ver todo con más claridad. El punto acá es aceptar la inocencia. Respirar profundo y aceptar la propia vulnerabilidad que se tenía en aquel momento. De la tristeza es posible, entonces, pasar a la rabia; ver lo injusta que fue la vida y lo crueles y abusivos que son algunos adultos.

3.  Logrado el punto anterior, es la hora de sanar la confusión respecto al vínculo: si quien abusó es cercanx (unx familiar, por ejemplo) hay que empezar a entender que el amor se acaba donde empieza el abuso. Hablar o escribir puede ser muy útil en esta fase, pues hay una paradoja que resolver “¿Cómo es posible que quien se supone me ama, me hizo tanto daño?”. Este punto es clave, uno puede amar sin ofrecerse como un objeto sexual; uno puede ser amado sin ser abusado. Amor y sexo, aunque a veces vayan juntos, son dos cosas muy distintas.

Si se completan estas tareas, ya se ha salido de la trampa, de ese círculo vicioso de repetición de situaciones abusivas. Es un momento muy intenso y, a la vez, muy gratificante. Es, literalmente, una liberación.

Lo que sigue luego es desarrollar destrezas para la vida diaria, tomar contacto con todo ese potencial que se quedó represado como consecuencia del abuso; aprender a detener las situaciones abusivas que pueden surgir en la vida diaria (y a las que todos estamos expuestos) y, lo más importante, aprender que podemos amar y ser amados y que esto tiene que ver, mas bien, con proteger y ser protegidx.


Este Cardenal debería tener presente la máxima de Zaratustra: hay que morir a tiempo.

LA IMPORTANCIA DE TENER PRESENCIA SOCIAL COMO GRUPO

Una de las cosas que debemos tener claras, ya que muchos profesionales psi no la tienen, es que la dimensión social y la dimensión individual o psicológica son distintas. A algunos profesionales de la salud mental les encanta enfatizar el hecho de que “debemos revisarnos” antes que alzar nuestra voz y protestar por la discriminación y el odio del que somos víctimas. Pues bien, a ellos podemos responderles “déjame decidir a mí si quiero revisarme o no”. Al fin y al cabo es nuestro problema y no de ellos (a menos que les consultemos, en cuyo caso serán asistentes en el proceso). Para decirlo con su propia jerga: toda interpretación fuera del consultorio es una agresión.

El asunto de la discriminación es social y por eso debe ser resuelto en ese nivel. Yo sugeriría que tuviésemos algo así como un “uno por uno”, en el que, por cada estupidez dicha desde la homofobia, nosotros alcemos la voz con, al menos, un enunciado que haga frente y corrija la desinformación, el prejuicio y el estereotipo.

Lo que si es cierto es que la revisión personal nos va a ayudar a ser mas fuertes en la escena social. Claro, no es a eso a lo que se refieren los psi que nos mandan a callar. Creo que en su mente se encuentra la fantasía de que vamos a encontrar que somos perversos y que descubriremos que queremos, en realidad, casarnos y tener hijitos. ¿Que otra razón habría para que les perturben nuestras opiniones?

Luego de infinitas lecturas, revisión de investigaciones y, por supuesto, diez años de psicoterapia personal encima,  estas son algunas cosas de las que estoy completamente seguro:

  • La sociedad tiene un terrible problema con la aceptación de la sexualidad y el sexo, en general.
  • La sociedad tiene un terrible problema con el placer en particular.
  • Estos problemas se traducen en creencias como “hay que casarse” y “hay que tener hijos”.
  • Estas creencias nos son atribuidas desde antes de nacer y se nos inoculan durante nuestro desarrollo. Si intentamos separarnos de ellas, nuestro seres queridos, en un acto de amor tóxico, nos chantajearán emocionalmente para que nos dejemos dominar.
  • Hay que ser muy fuerte y desarrollar un sentido del yo, de “lo que realmente soy”, muy claro para identificar lo que uno verdaderamente es y quiere.
  • Ser feliz implica superar la culpa de ser uno mismo.
  • Y respecto a mi, bueno, que mi problema fundamental fue haber nacido con mucha vitalidad ;-)

EFECTOS QUE YA SE EMPIEZAN A SENTIR

Creo que ahora mas que nunca esos especialistas nos pedirán que nos revisemos, por una razón: estamos cambiando a la sociedad. A velocidades distintas, la mayoría de los países del mundo occidental estan revisando el trato a la comunidad sexodiversa y poniendo a tono sus leyes.

¡Quien lo diría! Hasta el Vaticano está aprendiendo la política del respeto:

El cardenal mexicano Javier Barragán, un oficial retirado del Vaticano ha salido con una perla, dijo que los gays y los transexuales no pueden entrar al cielo. Para justificarse, citó a Pablo de Tarso y sus epístolas y la supuesta teoría según la cual la conducta homosexual es aprendida debido a factores como la educación y la falta de identidad durante la adolescencia (Mas ramplón no podía ser, el pobre).

Aunque Benedicto debe haber sentido mucha simpatía por este comentario, el Padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano, se apresuró a tomar distancia de tamaña muestra de ignorancia, diciendo que era mejor usar el catequismo de la Iglesia Católica de Roma, según el cual se entiende (sólo para los católicos) que los actos homosexuales son el desorden y que muchas personas tienen tendencias homosexuales innatas y merecen ser tratadas con respecto y sin discriminación. La iglesia católica (tradicional) enseña que el pecado está en los actos homosexuales, no en la homosexualidad como condición.