Cli-ché

De la fetichización de la mercancía a la mercantilización del fetiche

1. Fetichización de la mercancía

Los que han leído a Marx y, sobretodo, los seguidores del socialismo premasticado, saben bien lo que es la fetichización de la mercancía.  Para los fines de entender el concepto digamos que:

1. Existen condiciones explotadoras que reducen la humanidad de los trabajadorxs.

2. De esta relación explotadora surge un producto, la mercancía.

3. Esta mercancía cobra valor por encima de las personas que la produjeron y se convierte en el eje del sistema económico, encubriendo la explotación de los humanos por los humanos.

Así es como, según Marx, surge la fetichización de la mercancía. En Venezuela lo sabemos muy bien; la vida siempre está por debajo de un automóvil, un par de zapatos, incluso un celular.

Uno de los tantos fetiches de la boliburguesía

2. Mercantilización del fetiche

Ahora bien, mucho ha acontecido desde que Marx escribió acerca de la fetichización. La realidad social es dinámica, de manera que los conceptos que usemos siempre serán herramientas para entender lo que pasa, mas que radiografías de un supuesto estado actual. Hay que apropiarse de esas herramientas, y no dejar que nos usen a nosotros para perpetuar discursos nocivos. Para decirlo claramente, quienes creen que Marx puede usarse ramplonamente para entendernos , están fetichizando sus textos; están abonando una visión fundamentalista (y, por ende, pacata).

Creo que el capitalismo tardío ha avanzado mucho mas allá de aquella famosa noción. Por supuesto, el tema daría para una tesis completa en Sociología (a ver estudiantes, agarren dato).

En resumen, el proceso que vivimos apuntaría a una hipersimplificación en la manera en la que pensamos, hablamos y, por encima de todo, nos presentamos socialmente. Solo detallaré algunas notas de este proceso:

  • El predominio de la imagen (lenguaje visual) sobre el lenguaje hablado. Aquel, por estructurarse de otra manera, permite transmitir mensajes sin que estos sean explícitos o claramente identificables por la conciencia del receptor.
  • El branding recoge esta idea y, mezclada con la lógica intrumental a la base del pensamiento corporativo, da como resultado que todo estilo de vida pueda “concentrarse” en un logo y un eslogan.

Con esto caemos en lo que sería el relevo de la noción marxiana, a saber, la mercantilización del fetiche. Montada sobre la lógica de la racionalidad instrumental, todo puede circular como una mercancía, hasta el propio socialismo. De nuevo, los venezolanos sabemos muy bien cómo se bate el cobre en este sentido. Solo hace falta ver un Aló Presidente o escuchar a cualquier personero del gobierno. En síntesis, el socialismo circula como mercancía, y lo hace dentro de la lógica del capitalismo.

Un ejemplo: El Ché como fetiche mercantilizado

Creo que esta idea nadie la ha expresado mejor que Jose Conde y Ola Fresca en su tema El Chacal de la Cabaña:

Aquí de moda esta tu cara
En inútil camisetas y postales
Y la gente no saben las verdades
Del Chacal del la Cabaña

Por supuesto, de nuevo los venezolanos, siempre a la vanguardia de la moda, compramos todo lo que nos vendan. A la cabeza estan esos que, como los artistas fonomímicos que personifican a Elvis Presley, van conformando un grupo bien peculiar, el de “los chés”:

Chés venezolanos: Todos pueden comprar el "combo Ché"

Los que no sean radicales pero quieran llevar lo “cool” de la imagen, disponen de todo un vasto conjunto de productos, igual que si de Hello Kitty se tratara. La única diferencia: la imagen del che es royalty free; cualquiera puede hacer dinero con ella.

Tiernos peluches en distintas formas y tamaños

El Ché da la hora: Relojes para todos los gustos

Como Hello Kitty, el Ché da para todo: llaveros, imanes, joyería, adornos, gorros y disfraces

Las nuevas generaciones, a estas alturas, pueden hacer cuerpo el signo, consumiendo la imagen al extremo de encarnar al fetiche, u ostentar la mercancía que adquiere su valor debido al signo fetichizado.

Ser el fetiche o portar al fetiche, los extremos del consumo

El asunto es apasionante. Me gustaría desarrollarlo aun mas. Por lo pronto, me contento con estas líneas que dan el contexto a uno de mis cuadros. Acá se los dejo:

La consagracion del Ché (2). Acrílico.

¿Quieres ver mas? Visita La Tienda del Che: “todo para tus necesidades revolucionarias” (y no es broma):



UN CHAMÁN VENDRÁ A ESTE MUNDO

Cuando tenía 17 años fui por primera vez a consulta psicológica. Después de la primera sesión tuve un sueño que los junguianos clasificarían como arquetipal. Me encontraba en una especie de reunión en un bar. Era de noche. Subo al segundo piso del local y me encuentro que está lleno de poncheras con gasolina. Entonces lo entiendo todo, van a cometer un suicidio colectivo prendiéndose fuego; es una especie de bautizo. Salgo despavorido y, detrás de mí, viene la mujer vestida de negro que oficiaba el acto. Me persigue. Corro hasta que me encuentro con una reja. Detrás de ella se encuentran dos perros, los cuales se mantienen muy tranquilos hasta que, de repente, ladran como locos. Entonces entiendo que la dulce viejecita que tengo detrás mío es esa bruja del bar, disfrazada. Cruzo el portón y los perros, que eran tan grandes como unos caballos, ahora son unos cerdos grandes y gordos. Reconozco que uno de ellos, el que se retuerce, es la misma bruja-vieja de antes. Sigo corriendo hasta que me topo con un muro altísimo hecho de madera. Subo hasta el borde y veo a lo lejos un valle. Allá se encuentra una ciudad dorada, lugar al que me dirijo.

Creo que lo mas impresionante no es lo intenso del sueño, sino que 6 años después, leyendo el libro Jung y el Tarot, encuentro que una de las cartas, La luna, contiene todos los elementos simbólicos de aquel sueño de adolescente que inicia su viaje hacia el mundo interno. Allí leí asombrado que, en esta carta,

“la naturaleza regresiva de la Madre Naturaleza es simbolizada por la langosta que vive en las profundidades y camina hacia atrás, los perros rapaces y la mismísima luna, que parece succionar las energías del héroe, desviando sus energías de toda acción con propósito. La Diosa Luna es una bruja y está encantada”.

Más adelante:

“Artemisa, la tranquila diosa lunar, es prima y compañera de Hécate, esa bruja negra de los cruces de caminos cuyos perros pueden quebrar al héroe de limbo en limbo, o enviarlo, rabioso y botando espuma, dentro de una noche perpetua. Esta confrontación puede significar muerte espiritual o anunciar un renacimiento. Sólo en esta región de gran terror es que el tesoro dorado puede ser encontrado”

Y por si esto no fuese, en sí mismo, lo suficientemente pavoroso, la autora del libro, Sallie Nichols, prosigue amplificando la imagen de los perros y el paso por el inframundo como condición para llegar a una ciudad dorada:

“Esperemos que el héroe no destruya a las bestias, pues necesitará su energía y ayuda si quiere avanzar hacia la Ciudad Eterna cuyos portales son celosamente guardados. Él sabe que no puede, simplemente, apaciguar a estas bestias. Los buenos perros guardianes no pueden ser sobornados o engañados. Quizás si él encuentra una manera de aproximarse a ellos, sus ojos acostumbrados a la oscuridad guíen sus pasos a través de la de la noche hasta las torres doradas”.

Desde entonces, este ha sido un tema que me ha cruzado de manera importante. Creo que más allá de los perros, enviados con los que no he tenido mayor problema, el asunto crucial ha sido con las brujas. Ellas han aparecido recurrentemente en mi vida y han tratado, como la mujer del sueño, de atraparme.

Ahora que, por fin, creo haber superado esta etapa. Me permito compartir unas ideas para todos aquellos que tienen que lidiar con sus propias brujas.

CÓMO IDENTIFICAR A UNA BRUJA

Así como Humbert, el protagonista de Lolita, tiene su teoría sobre las nínfulas – esas tiernas muchachitas que lo traen loco-, yo he dedicado algún tiempo a elaborar un poco sobre ¿las brújulas?

Michel Foucault en su libro Los Anormales, habla del fenómeno de las brujas durante la Edad Media. Él muestra cómo esta figura, la de una mujer que ha hecho un pacto con el diablo para obtener poderes a cambio y con los que fastidia a sus vecinos, es una imagen de la resistencia femenina frente al poder que la sociedad, a través de los hombres, ejercen sobre las mujeres.

En este sentido, yo diría que esas brujas de carne y hueso con las que nos topamos algunos son mujeres que tienen su lucha particular y que ven en nosotros (los que caemos presa de sus encantos) un terreno fácil para sentirse afirmadas en su poder. De manera que, si tienes a una mujer que te trae la vida de cuadritos, chequea lo siguiente:

1. Ha tenido (y tiene) una vida muy dura, marcada por la opresión de hombres influyentes; un papá machista y/o abusador, un novio patán, un esposo maltratador del que se divorció o con el que sigue manteniendo una relación tormentosa o, por lo menos insatisfactoria, por ejemplo.

2. No han podido desarrollar su potencial luminoso. De hecho, si no fuese por la dominación masculina que las circunda, habría llegado mucho mas allá de donde está. Se ve que tiene capacidades, pero que no ha podido desarrollarlas; es un ama de casa cuando podría tener una carrera, es una empleada cuando podría ser gerente o tener su propio negocio o, simplemente, podría llevar una vida de soltera pero tuvo que casarse y tener hijitos porque era lo que se esperaba de ella.

3. Está profundamente insatisfecha con su propia vida. No tiene por qué decirlo, pero se le nota a leguas. Se la pasa amargada, es rígida y espera que los demás lo sean. Por encima de todo, puede llegar a ser insoportable.

4. Palabras claves que la gente podría decir de esta mujer: está loca, es neurótica, es una cuaima, es pasivo-agresiva, entre otros apelativos.

ENFRENTANDO A LA BRUJA

La verdad, yo nunca me había puesto a pensar en esto sino hasta hace muy poco. Comencé a usar la imagen de la bruja cuando se me atravesaron en el mismo año varias mujeres que tenían el mismo propósito: joderme la vida (lo siento, no hay otra manera de decirlo). Entonces pude reflexionar acerca de la imagen que yo podría estar proyectando para que estas amargadas del cipote creyeran que tenían el derecho de meterse conmigo.

Ya en el libro de Nichols había unas ideas que recién ahora puedo identificar como valiosas. Usando la imagen de la Medusa, ella deja ver que no se le puede enfrentar directamente, so pena de quedar paralizado; que hay usar la vía indirecta.

En todo caso, fue con Alejandro Jodorowsky, gran tarotista y creador de la psicomagia, que aprendí que a las brujas hay que, definitivamente, ponerlas en su sitio. ¿Entra esto en contradicción con las recomendaciones de Nichols? ¡Para nada! Ambos autores indican que debemos hacer nuestra tarea de revisarnos y seguir adelante. Las brujas vienen a nuestra vida para indicarnos que hay algo que debemos cambiar en nosotros mismos si queremos llegar a nuestras metas.

En este sentido, no hay nada que hacer frente a una bruja, sino escapar a su encanto. Si uno se para en frente, digamos, a pelear con ellas, perderá la energía y saldrá perdiendo. Hay que darles la vuelta, ver qué nos engancha a ellas, y seguir adelante. Para pelear se necesitan dos y si una de esas mujeres locas se te para en frente y tú no le haces caso, no le quedará otra que ponerse histérica y gritar más y más duro, hasta que entienda que contigo no logrará nada; de seguro se irá a buscar a otra presa.

De manera que, recomendaciones puntuales:

1. Comportate como un “hombre”: si se te han acercado es porque perciben que no encajas en el estereotipo de macho vernáculo. Desde su perspectiva, eres el conejito con el que ellas se demostrarán lo fuertes y decididas que quisieran ser. Esto no significa que debas ser un patán, sino que quizás hay algunos elementos de la masculinidad que podrías desarrollar, como la firmeza.

2. Entonces, se firme. Se fiel a tus principios, ideas, deseos y acciones. Si es en lo que crees, sigue adelante y busca la manera de que las arpías no te convenzan de lo contrario. Nunca las enfrentes. Usa su misma estrategia, pero para mantenerte en tu camino sin desviarte.

A propósito, hay una loca en particular a la que le estoy profundamente agradecido. Para que le comprara el apartamento que yo le alquilaba, se inventó que tenía un comprador y que, por eso, yo tenía que pagarle lo que este supuesto comprador le daría en el tiempo que ella fijaba. De lo contrario, debía desalojar el apartamento, también en el tiempo que ella fijaba. Como cosa curiosa, la transacción se haría en dólares, fuera del país y no firmaríamos contrato de la venta. Apagadíta la dama, ¿no? Se “olvidó” de todas las reglas del juego (avisarme primero a mí, negociar el precio, seguir los pasos establecidos para una venta…) y, simplemente, quería mover todo a su favor, jugando a ser la hábil corredora de bienes y raíces que no era.

Lo primero que hice fue decirle que iba a pensarlo, averigué mis derechos y le dije que no estaba interesado en la operación. Además le informé que el tiempo legal del que yo disponía y que haría lo posible por mudarme antes. La mujer entró en furia. Desde ese momento nuestra interacción se volvió tormentosa. Gritaba, se ponía histérica pero decía que era yo el que estaba fuera de mis cabales. Yo nunca perdía la compostura, pero siempre fui firme. Ella no lo sabe, pero todos mis pasos fueron dados con asesoría de un abogado. Eso sí, no caí en la trampa; el abogado me proponía entablar un pleito para quedarme con el apartamento. Yo trabajé sólo para proteger mis derechos y salir lo más pronto posible de la relación que tenía con esta bruja. Como cosa curiosa, su madre, la verdadera dueña del apartamento, me llamó luego a pedirme que reconsiderara y que olvidara todo lo que la otra me había dicho. El apartamento estuvo vacío incluso mucho tiempo después de que me mudara.

EL DESPUÉS DE LAS BRUJAS

Para los que se han habituado a las brujas, salir de ellas puede ser un poco desconcertante. ¿Cómo vivir sin el drama, sin la intensidad novelesca con la que las brujas aderezan nuestra vida?

Para que algo nuevo aparezca, es necesario dejar que lo viejo y disfuncional se vaya. Así que, lo primero, es mantener siempre la intención de llevar una vida más saludable. Lo segundo, tener la esperanza de que lo nuevo será mejor.

Carl Gustav Jung, y con esto termino este post, estableció una escala erótica de mujeres. Jung dice que todos los hombres tenemos una parte psíquica del sexo opuesto, el ánima, y que esta ánima se proyecta en las mujeres que llegan a nuestra vida. Que las brujas dejen de perseguirnos significa, entonces, que nuestra ánima se está desarrollando, siguiendo ese patrón que Jung muestra con las siguientes imágenes:

  1. Eva (la de la Biblia): representa lo biológico y lo meramente impulsivo; supone la ausencia de individuación, pues es la fuerza bruta de la naturaleza. Ser presa de una bruja se ubica en este nivel, donde lo femenino pretende invadirnos completamente.
  2. Helena de Troya (la causante de la guerra de Troya): la energía femenina se erotiza un poco, permitiendo algunos valores individuales. Es el nivel de lo sexual, lo genital, lo que significa que esa fuerza desbordada se concentra en un área y permite el desarrollo de otras. Ya no es posible la invasión, pero sí cierta “locura temporal” donde sacrificamos algunas cosas “por culpa de esa mujer”. Sí, en el lenguaje coloquial eso se llama estar “encucado”.
  3. María (la madre de Jesús): la energía femenina empieza a espiritualizarse y entonces entramos en contacto con la devoción. En el plano físico encontramos mujeres que nos inspiran y nos llevan a hacer cosas maravillosas.
  4. Sofía (la sabiduría): entramos en contacto con lo universal femenino, con esa energía que nos fecunda sin pedir nada a cambio, y sin que nosotros sintamos que le debemos algo. Nos sentimos completos y, por eso, somos libres de las mujeres de carne y hueso. Nos podemos relacionar con ellas desde lo que somos, en relaciones más sanas y transparentes.

CHANCEO

11Dic09

El ligue, chanceo, rebusque o, por su nombre en inglés, cruising, consiste en el acto de buscar parejas sexuales casuales y, por lo general, anónimas, mediante una caminata o un paseo en auto. Es una práctica típicamente gay en la que debemos tener presente:

1. Es el resultado de la opresión: si a los gays se les permitiera expresarse libremente no tendrían la necesidad de inventar una manera tan compleja de relacionarse.

2. Es una actividad insegura: en tanto implica la exposición en espacios sociales, quien la practica puede convertirse en blanco de la homofobia reinante (de parte de vigilantes, policías encubiertos o en uniforme y, por supuesto, por heterosexuales enfurecidos). En Venezuela, en particular, esto significa extorsión, chantaje, secuestro, robo, violación e incluso asesinato.

Con estas dos notas precedentes, e independientemente de cualquier apreciación moral del asunto, lo que puedo decir es que el chanceo está ahí y va a continuar mientras los gays no tengan cabida en el espacio social. De manera que, tomando un enfoque de reducción del daño, dejo acá unas cuantas recomendaciones para que sea lo más seguro posible.

Tips a la hora del chanceo o cruising

1. Dada la inseguridad, es recomendable:

  • mantenerse dentro de sitios semipúblicos, antes que en zonas remotas;
  • preferir un hotel o motel a la propia casa. 

Recuerda que a estas alturas es difícil saber quién va a atracarte; la “pinta” o apariencia no es un criterio de seguridad (los ladrones también son blancos y también usan ropa fina o “de marca”. De hecho hay algunos que saben que son atractivos y usan eso como gancho).

  • Observa si existe la posibilidad de que tenga un arma escondida entre la ropa.
  • No aceptes chicles, caramelos o similares de un desconocido como parte del chanceo.
  • Confía en tus instintos de auprotección: si sientes que algo está fuera de lugar, no cuadra o te da “mala espina” evita a la persona y la situación.
  • Si eres fanático de esta modalidad del sexo, considera seriamente aprender defensa personal.

2. Conoce tus límites de antemano: prepárate mentalmente, asume la responsabilidad de lo que estás haciendo y anticípate en la medida de lo posible a las circunstancias. Lleva contigo preservativos y lubricantes y toma descansos para chequear cómo te sientes, tanto cómo para evaluar lo que estás haciendo. Recuerda que puedes decir que no en cualquier momento; hazle caso a tu cuerpo.

3. Si lo tuyo son sitios públicos, como los baños:

  • Conoce tus derechos y las leyes respecto al sexo en público (en ciertos países hace una gran diferencia si estás en un urinario masturbándote o en un cubículo con la puerta cerrada; el primero podría considerarse sexo en público mientras que el segundo no).
  • Se discreto y permite que sea el otro el que de el primer paso, especialmente si de tocar se trata.
  • Ten preparado un plan de escape si la cosa se pone riesgosa o peligrosa.
  • Limpia las evidencias. Si dejas condones o restos de sémen en pisos o paredes, te arriesgas a que aumente la vigilancia en el futuro.

Recuerda que lo anterior son tips operativos o de logística. Sin embargo, hay una segunda dimensión que también vale la pena que tengas presente:

1. Pregúntate para qué lo haces y si hay maneras mas seguras de satisfacer la necesidad que tienes. ¿Es realmente sexo lo que buscas?

2. Toma conciencia de cómo te sientes antes, durante y después de cada episodio de chanceo. Estos chequeos te darán más información para responder la pregunta anterior de una manera más profunda.

3. Clarifica tus expectativas y se realista en torno a lo que puede conseguirse con el chanceo. Pon en una balance los pros y los contras y evalúa si estás dispuesto a asumir los riesgos y las consecuencias de tus actos.

Si estás completamente seguro de que lo que quieres a la hora de chancear es sexo casual y anónimo; si sabes que disfrutarás la experiencia y que luego la recordarás satisfactoriamente, adelante, estás en el mejor modo para asumirlo. Cuídate y se feliz.


Los peores efectos en el desarrollo de una persona proceden, casi con seguridad, de la vivencia del abuso sexual en la infancia. Las consecuencias de este tipo de episodios suelen ser muchas y variadas. Sin embargo, todas ellas se resumen en una sola palabra: confusión.

La primera gran confusión: el niño o niña se siente responsable de lo sucedido, especialmente si lo ha disfrutado. La palabra confusión tiene una curiosa composición, con-fusión; elementos fusionados, mezclados. Esto nos adelanta que el trabajo para sanar tienen que ver con aclarar, con poner cada cosa en su lugar.

Respecto a esa supuesta culpabilidad, hay que reconocer que lxs niñxs, aunque se crean el centro del mundo, se encuentran en un momento vulnerable. No son ellxs los que deben poner límites, pues están en pleno proceso de aprendizaje acerca de cómo hacerlo. Son lxs adultxs lxs responsables de cuidarlxs y, en consecuencia, son éstxs lxs únicxs responsables cuando de abuso se trata. Lxs adultxs, al menos en teoría, reconocen los límites y los alcances de sus acciones; lxs niñxs, no.

De manera que la primera aclaración es, y lo primero que debe entender una persona que ha sido abusada es que es inocente. Se llama abuso porque alguien en una posición ventajosa -ventaja evolutiva, en este caso- se aprovecha de otra persona, precisamente por su vulnerabilidad. Llevemos el caso al extremo, incluso aunque lo haya propiciado, aunque con sus “encantos infantiles” haya “seducido” a alguien mayor, ese alguien está en la posición de decir no. Lxs niñxs tienen otra manera de concebir el mundo, por eso no podemos atribuirles la misma noción de responsabilidad. De todos modos, vale aclarar acá que, cuando de abuso sexual hablamos, son lxs adultxs lxs que se meten al cuarto, lxs que inventan “juegos”, lxs que llevan la dinámica infantil a ese lugar sexual y sexualizado.

Con esto caemos en el tema del disfrute. Debemos reconocer que somos humanos y que, por esto, el contacto físico es, en sí mismo, placentero. Abuso sexual no significa agresión. Caricias, masajes y estimulación genital son, en sí mismos, placenteros. Así aparece una segunda confusión. Si bien muchas veces la persona abusada siente que en ese encuentro algo anda mal (porque puede captar las intenciones del otro, que quiere, literalmente, gozárselo), es difícil poner orden porque una parte puede estar sintiendo agrado. Por otro lado, frente a lxs adultxs, lxs niñxs no tienen las destrezas verbales, la capacidad, o la fuerza (de ser requerida) para detenerlxs. Son vulnerables.

Me atrevería a decir que todo lo que se desprende de un episodio de abuso sexual en la infancia (p. ej. la posibilidad de seguir siendo abusadx sexualmente el resto de la vida, la culpa, la vergüenza, la incapacidad para disfrutar plenamente la vida sexual) se desprenden de estas dos grandes confusiones.

Entonces sanar del abuso pasa por:

1. Superar el o los episodios: en el caso de lxs niñxs o adolescentes se requiere de ayuda externa (algún adulto de confianza que pueda ponerse de lado del vulnerable). Para lxs adultxs, yo inicio con este ejercicio: repetirse la frase “YA PASÓ”. Respirando lento y profundo, hay que tomar conciencia que, aunque los recuerdos estén frescos, la realidad actual puede ser otra. El efecto más común de este ejercicio es tomar contacto con una tristeza profunda, la cual es muy positiva, pues es el inicio de la transformación; es el duelo, el dejar ir; es también la parte adulta que siente una inmensa compasión por la parte vulnerable.

2. Puestos los pies en el presente, es más fácil empezar a ver todo con más claridad. El punto acá es aceptar la inocencia. Respirar profundo y aceptar la propia vulnerabilidad que se tenía en aquel momento. De la tristeza es posible, entonces, pasar a la rabia; ver lo injusta que fue la vida y lo crueles y abusivos que son algunos adultos.

3.  Logrado el punto anterior, es la hora de sanar la confusión respecto al vínculo: si quien abusó es cercanx (unx familiar, por ejemplo) hay que empezar a entender que el amor se acaba donde empieza el abuso. Hablar o escribir puede ser muy útil en esta fase, pues hay una paradoja que resolver “¿Cómo es posible que quien se supone me ama, me hizo tanto daño?”. Este punto es clave, uno puede amar sin ofrecerse como un objeto sexual; uno puede ser amado sin ser abusado. Amor y sexo, aunque a veces vayan juntos, son dos cosas muy distintas.

Si se completan estas tareas, ya se ha salido de la trampa, de ese círculo vicioso de repetición de situaciones abusivas. Es un momento muy intenso y, a la vez, muy gratificante. Es, literalmente, una liberación.

Lo que sigue luego es desarrollar destrezas para la vida diaria, tomar contacto con todo ese potencial que se quedó represado como consecuencia del abuso; aprender a detener las situaciones abusivas que pueden surgir en la vida diaria (y a las que todos estamos expuestos) y, lo más importante, aprender que podemos amar y ser amados y que esto tiene que ver, mas bien, con proteger y ser protegidx.


Este Cardenal debería tener presente la máxima de Zaratustra: hay que morir a tiempo.

LA IMPORTANCIA DE TENER PRESENCIA SOCIAL COMO GRUPO

Una de las cosas que debemos tener claras, ya que muchos profesionales psi no la tienen, es que la dimensión social y la dimensión individual o psicológica son distintas. A algunos profesionales de la salud mental les encanta enfatizar el hecho de que “debemos revisarnos” antes que alzar nuestra voz y protestar por la discriminación y el odio del que somos víctimas. Pues bien, a ellos podemos responderles “déjame decidir a mí si quiero revisarme o no”. Al fin y al cabo es nuestro problema y no de ellos (a menos que les consultemos, en cuyo caso serán asistentes en el proceso). Para decirlo con su propia jerga: toda interpretación fuera del consultorio es una agresión.

El asunto de la discriminación es social y por eso debe ser resuelto en ese nivel. Yo sugeriría que tuviésemos algo así como un “uno por uno”, en el que, por cada estupidez dicha desde la homofobia, nosotros alcemos la voz con, al menos, un enunciado que haga frente y corrija la desinformación, el prejuicio y el estereotipo.

Lo que si es cierto es que la revisión personal nos va a ayudar a ser mas fuertes en la escena social. Claro, no es a eso a lo que se refieren los psi que nos mandan a callar. Creo que en su mente se encuentra la fantasía de que vamos a encontrar que somos perversos y que descubriremos que queremos, en realidad, casarnos y tener hijitos. ¿Que otra razón habría para que les perturben nuestras opiniones?

Luego de infinitas lecturas, revisión de investigaciones y, por supuesto, diez años de psicoterapia personal encima,  estas son algunas cosas de las que estoy completamente seguro:

  • La sociedad tiene un terrible problema con la aceptación de la sexualidad y el sexo, en general.
  • La sociedad tiene un terrible problema con el placer en particular.
  • Estos problemas se traducen en creencias como “hay que casarse” y “hay que tener hijos”.
  • Estas creencias nos son atribuidas desde antes de nacer y se nos inoculan durante nuestro desarrollo. Si intentamos separarnos de ellas, nuestro seres queridos, en un acto de amor tóxico, nos chantajearán emocionalmente para que nos dejemos dominar.
  • Hay que ser muy fuerte y desarrollar un sentido del yo, de “lo que realmente soy”, muy claro para identificar lo que uno verdaderamente es y quiere.
  • Ser feliz implica superar la culpa de ser uno mismo.
  • Y respecto a mi, bueno, que mi problema fundamental fue haber nacido con mucha vitalidad ;-)

EFECTOS QUE YA SE EMPIEZAN A SENTIR

Creo que ahora mas que nunca esos especialistas nos pedirán que nos revisemos, por una razón: estamos cambiando a la sociedad. A velocidades distintas, la mayoría de los países del mundo occidental estan revisando el trato a la comunidad sexodiversa y poniendo a tono sus leyes.

¡Quien lo diría! Hasta el Vaticano está aprendiendo la política del respeto:

El cardenal mexicano Javier Barragán, un oficial retirado del Vaticano ha salido con una perla, dijo que los gays y los transexuales no pueden entrar al cielo. Para justificarse, citó a Pablo de Tarso y sus epístolas y la supuesta teoría según la cual la conducta homosexual es aprendida debido a factores como la educación y la falta de identidad durante la adolescencia (Mas ramplón no podía ser, el pobre).

Aunque Benedicto debe haber sentido mucha simpatía por este comentario, el Padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano, se apresuró a tomar distancia de tamaña muestra de ignorancia, diciendo que era mejor usar el catequismo de la Iglesia Católica de Roma, según el cual se entiende (sólo para los católicos) que los actos homosexuales son el desorden y que muchas personas tienen tendencias homosexuales innatas y merecen ser tratadas con respecto y sin discriminación. La iglesia católica (tradicional) enseña que el pecado está en los actos homosexuales, no en la homosexualidad como condición.


AIDS Memorial en Toronto. Los muertos por el SIDA merecen su lugar en nuestra memoria colectiva.

Durante la década de los ochenta yo era un niño, de manera que mi conciencia del SIDA era bastante precaria. Muchos años después, cuando comencé a atender personas con VIH, me impresionó mucho que las historias, en general, eran más intensas y más crudas, comparadas con lo que me contaban quienes asistían a mi consulta privada.

Sin embargo, fue allí, en mi consultorio en una “zona bien” de Caracas, donde supe la más cruel de las historias. Una persona, un gay mayor, vino con su libreta telefónica de hacía muchos años. Me la entregó y me dijo “ábrela y mira”. Estaba abarrotada de números. Definitivamente era un tipo popular. Sin embargo rompió todo encanto al decir “todos están muertos; se los llevó el SIDA”.

De golpe tomé conciencia de nuestra deuda pendiente. El primer caso de SIDA registrado en Venezuela es de 1982. Sin embargo, el primer medicamento comercializado aparece en Estados Unidos cinco años después, en 1987. Era una reliquia de las terapias contra el cáncer, dejada al olvido por tu toxicidad. Me refiero al AZT, la azidovudina, cuyo nombre comercial es Retrovir. Cuando se usaba como monoterapia, como único medicamento para detener el avance de la infección por VIH resultó inefectivo, de manera que muchos que la tomaron fueron, literalmente, experimentos vivos para ver qué pasaba.

No fue hasta 1996 que se aceptó de manera generalizada el uso de los cocteles, la combinación de varios medicamentos para detener la replicación del VIH. En Venezuela, no fue sino hasta el 2001 que se logró el acceso universal a los antiretrovirales, al menos en el papel. De manera que desde 1982 hasta el 2001, hay una ventana de 19 años donde el SIDA hizo estragos en Venezuela.

Desafortunadamente, nuestro rechazo al ejercicio de la memoria se extiende no solo a la Historia con mayúscula, sino a todas esas historias que tejen lo que actualmente somos. De acuerdo al famoso papelito multigrafiado que me entregaron en el Ministerio de Sanidad cuando recién me iniciaba en el área, habían muerto de SIDA unas diez mil personas.

La historia de mi cliente y su libreta era muy distinta. Sólo en su agenda habían, al menos, 200 fallecidos por SIDA. Así empecé a averiguar y, como la mayoría de lo importante que se del área, logré hacerme una idea a punta de observación participante; una pregunta aquí, un cuento allá, una confesión más acá.

Los venezolanos somos crueles. Avergonzados por el SIDA, los familiares, por un lado, empezaron a pedir que no apareciera el SIDA vinculado a la causa de muerte. Así que la cifra de los diez mil es una grandísima subestimación. Pero no solo eso, no sólo se empezó a opacar el panorama del SIDA en Venezuela. Por el otro lado, los principales afectados, los gays, empezaron a usar esta estrategia terrible de negación, de dejar de hablar de aquellos que se morían. A efectos prácticos simplemente desaparecían, como si nunca hubiesen existido.

Es comprensible el miedo, especialmente el horror a ser metidos en el saco de la nueva lepra, pero eso no justifica la expulsión de nuestros seres queridos de la memoria colectiva y comunitaria.

Pensando en esto me paré una madrugada y, siguiendo los principios de la terapia sistémica de Bert Hellinger, escribí la siguiente oración. Es para todos los que reconocemos la importancia del pasado, el papel crucial de nuestros ancestros, y la necesidad de la vida de moverse hacia adelante. Somos seres pequeños, que sólo podemos ampliar el alcance de nuestra mirada (y dejar de repetir el pasado) cuando reposamos calmadamente en los hombros de quienes nos precedieron. Mi profundo respeto a todos los venezolanos que han muerto de SIDA. Su tormento no ha sido en vano.

***

Por favor, toma unos minutos, respira y pon estos pensamientos en tu cabeza:

MANTENER LA PROMESA

Miro hacia atrás y bajo mi cabeza en señal de reverencia ante los que han muerto de SIDA. Me conecto con su sufrimiento; con el dolor causado por el rechazo, la vergüenza frente al mundo, el miedo ante lo desconocido. Reconozco que esta fue su experiencia y que, gracias a ustedes, hemos aprendido lecciones muy valiosas .

Recibo la experiencia y la enseñanza que me dejan y, ante este regalo invaluable, sólo puedo sentir un profundo agradecimiento. Levanto mi cabeza en señal de dignidad y miro hacia delante. Ante mí se extiende un gran futuro. Puedo decidir mantenerme saludable y promover fortaleza y bienestar en mi comunidad. Su sufrimiento no ha sido en vano; puedo retribuirlo siendo feliz.

¡Gracias!


Mi interés sobre esta relación es obvia. La palabra del máximo líder es ley en Venezuela y se extiende a los 5 poderes. Un ejemplo de este alcance se observa en la segunda modificación a la constitución. El “pueblo soberano” dijo no en un referendo y, entonces, Chávez pidió a la Asamblea que dijera sí. Eso es lo que yo llamo tener voluntad política para lograr un objetivo.

Así surge mi pregunta ¿Chávez tiene interés político para otras cosas distintas a su necesidad de atornillarse perpetuamente en el poder? Con el episodio del artículo 8 de la Ley de Equidad de Género llamó mucho la atención que el presidente, a quien no le tiembla la lengua para decir lo que le pasa por la cabeza, no se pronunciara al respecto. Fueron Romelia Matute, Marelis Pérez Marcano y Cilia Flores las únicas que dieron declaraciones públicas. ¡Ah! y la Conferencia Episcopal Venezolana, pero ellos no cuentan en este asunto.

Romelia Matute introdujo una propuesta a favor de la diversidad sexual, muy congruente si uno se autodefine como “de izquierda” y de verdad le preocupa la justicia social. Marelis Pérez Marcano salió rapidito a contestar que eso no se había discutido (y que no se iba a discutir). Luego Cilia Flores metió la cucharada, en un intento más por insultar al clero que por defender los derechos de los sexodiversos. Marelis Pérez Marcano aprovechó la oportunidad para sacar la pata del barro y reconoció que todos tienen derechos, pero igual no se aprobó la equidad para los miembros del colectivo LGBT.

¿Y Chávez? ¿Por qué Chávez nunda dijo nada? Durante el referendo aquel, Hugo coqueteaba con el voto rosa; se afirmaba que en el combo de nuevas modificaciones iba la garantía de derechos para los raros. Luego fue la Asamblea la que le hizo el favor de darle lo que quería y de los sexodiversos, si he dicho algo ni me acuerdo.

Claro, quizás yo no soy la persona más objetiva para apreciar al presidente (¿quién lo es en todo caso?), así que puse una encuesta en mi blog. Acá están los resultados. Votaron 71 personas y, por supuesto, es una aproximación que no representa sino a los lectores que entran al sitio.

Más de la mitad de quienes respondieron se ubican del lado del no (66%) y el resto se ubica del lado del sí (44%). Pueden ver los porcentajes de moderados y extremos en la gráfica.

Al final la encuesta se basa en opiniones. Pero al final, también, a Chávez se le chispoteó su grado de voluntad política con respecto a los derechos de los sexodiversos. Sus palabras textuales fueron:

E: ¿Y sobre el matrimonio gay?

HC: En Venezuela no se ve bien.

E: ¿Y tú que piensas?

HC: ¿Yo? Igual que los venezolanos, que la mayoría de los venezolanos, que no lo vemos bien.

E: ¿No?

HC: Pero es un estado de opinion. Lo cual no significa que estemos en contra, que yo esté en contra de lo que piensen ustedes.

(Los italianos. Hasta ellos están considerando el matrimonio gay).

Así las cosas, creo que he resuelto mi inquietud. Chávez dijo que no le parecía la discriminación, pero no piensa mover un dedo para erradicarla. Es como si alguien dijera “no estoy de acuerdo en que los golpeen” pero no hace nada para que otros dejen de golpear. Es un acto de agresión pasiva o, también, un acto por omisión.

Bien visto, resulta ridículo que a estas alturas la sociedad tenga el descaro de decir “merecen vivir” eso sí, sin ningún tipo de garantía. Esto, simplemente, da asco.

Les dejo el video para que vean al presi:


Sin palabras

21Nov09

La noticia del cuándo, el cómo y el dónde la encuentra ACÁ.


videojuegos

Creo que es triste sentir lástima por otras personas, pues es una manera de subestimarlas. Sin embargo, viendo el panorama completo de la situación en Venezuela, admito que me queda difícil mantenerme lejos de la condescendencia hacia los que llevan las riendas de la nación. Reconozco que es todo un reto conocer los planes y las decisiones de lxs supuestxs “líderes” y no excusarlxs pensando “pobrecitxs, es que la cabeza no les da para más”.

Y no hay que irse a las zonas delicadas, como la de los derechos (para mí obvios) de los sexodiversos. Esa estrechez de mente se aplica, como patrón, a todos los ámbitos de la esfera política. Tomemos, por ejemplo, el asunto de la violencia.

Está muy bien tener la voluntad política de hacerle frente a la violencia desatada en Venezuela. Lo que resulta insólito es que pretendan hacerlo con una ley para prohibir la circulación de juguetes bélicos y videojuegos violentos. Claro, este razonamiento no debería asombrarnos, pues es más de esa característica tan arraigada en la cultura venezolana, a saber, la incapacidad para vernos a nosotros mismos.

El problema no es que las personas estén irritadas porque hay un proceso de disolución de la estructura simbólica del país; las instituciones tradicionales se desmantelaron y la supuesta refundación de la República fue un fracaso (vean las famosas Misiones, “nueva infraestructura” para resolver todos los males del pueblo).

El problema no es la asimetría económica que implica que, sí, la economía crece, pero lxs venezolanxs son cada vez más y más pobres.

Tampoco la rudeza de la vida diaria en Venezuela; racionamiento de agua, luz, desabastecimiento…, mientras el gobierno insiste en su petropolítica exterior, ahora construyendo casas en República Dominicana cuando ni siquiera es capaz de mantener dotados a los hospitales en su propia tierra. El mismo Chávez, que cosa tan insólita, ha declarado “crisis sanitaria” y “crisis energética”.

En fin, la violencia no tiene nada que ver con la manera en la que se cultiva la violencia. No tiene nada que ver con la lengua incendiaria del presidente, quien se deleita en echarle candela al fuego de la división interna y, a la vez, en aceptar implícitamente los abusos de parte de lxs resentidxs. ¡Todo es culpa de los videojuegos y los juguetes bélicos!

Me pregunto cuántas personas poseen consolas de este tipo en Venezuela, también me pregunto cómo se hace para obviar todos los hechos contundentes de por qué hay tanta violencia en Venezuela y cómo se llega a una conclusión tan ridícula respecto a cómo manejarla. Además, el argumento de que esos juguetes se usan para asaltos pierde mucho peso cuando vemos las cifras de las armas -muchas de ellas ilegales- que circulan en Venezuela y cuando tomamos en cuenta la participación de policías en atracos y secuestros.

Más aún, en un país donde la frustración y la impotencia son lo único que circula democráticamente (no crean que los chavistas se salvan del desmantelamiento simbólico al que me refería al principio), eliminar las pocas vías que se tienen para canalizar estas emociones puede ser contraproducente. Porque si ponemos todo en perspectiva, la cosa es bien sencilla: la violencia puede entenderse como un “acting out“, como una descarga de las frustraciones a las que están sometidos todxs los que viven en Venezuela.

- Me levanto, dormí mal porque estoy angustiado porque la empresa en la que trabajo está en vías de quebrar (Gracias CADIVI por los favores recibidos), hace calor y no hay agua (¡no, idiota, no me gustan las totumas!), etc, etc, etc… 

- Pana lo único que tengo e’ e’te yerro. No hay chamba y a mi mamá la botaron de la casa donde limpiaba, etc, etc, etc…

Todxs tienen motivos suficientes para estar irritadxs. Así que es sólo cuestión de salir a la calle, y “ay del que se me resbale”. El tipo de recomendación que yo suelo dar, como profesional de la salud mental, cuando hay tanta frustración e impotencia es: busca una manera (inocua) de drenar esa rabia. Hacer ejercicios, especialmente aquellos como la lucha o las artes marciales, son muy buenos para esto; los videojuegos, para sorpresa de mis paisanxs puritanxs, son una forma vicaria de drenar, una manera de sacar afuera cuando no se puede descargar de manera directa y los juguetes bélicos, cuando se usan para jugar, son una vía de elaborar la violencia ya presente en la vida de lxs niñxs. En resumen, los videojuegos (y los juguetes bélicos usados para jugar) no producen violencia, canalizan la que ya existe. (Me pregunto cómo se le puede explicar esto a las lumbreras que idearon la patética ley que se aprobó hace poco).

Sería interesante tener datos que permitiesen determinar cuánto sube la violencia por prohibir los juguetes bélicos y los videojuegos violentos. Porque eso sí es algo que podemos esperar. Pero bueno, en un país donde la ciencia es la cosa más esotérica del mundo, hacer este tipo de estudio es demasiado pedir. Resulta mas apropiado, culturalmente hablando, rezarle a la virgen del Carmen, para que el sentido común de nuestros dirigentes (y de todos aquellos que los siguen) no nos lleve tan rápido al desfiladero.

Una nota final, a propósito del Aló Presidente de hoy. A estas alturas parece que el problema es, más bien, con la violencia “de mentira”. ¡Que no circulen videojuegos violentos, que toda esa rabia se drene en la frontera con una rifle de verdad! Ese parece ser el mensaje a lxs venezolanxs cuando se ponen en perspectiva la ley y el discurso del máximo líder.

Patria, Socialismo o Muerte. ¡Mataremos!